Se encuentra usted aquí

25/07/2015
01:53
-A +A

La perdición de los hombres
Título: Galveston.
Autor: Nic Pizzolatto.
Editorial: Salamandra.

Los protagonistas de esta novela, si fuera llevada al cine, serían Nick Nolte y Patricia Arquete, que ni pintados; él, un matón sensible que golpea a pistoleros al servicio de su jefe, que no duda en estrangular a quien pretende chantajearlo, pero se estremece cuando una pequeña le extiende los brazos para que la cargue; ella, dispuesta a sacrificarse con lo único que puede ofrecer, y a quien el destino la pone todo el tiempo en donde no debe y a la hora más inoportuna. Él pospone sus deseos de venganza de una trampa en donde deberían de haberlo matado sólo por haber disfrutado del cuerpo de la amante del capo mayor (él y unos cuantos cientos más, añade con picardía), sólo para reorientar la vida de la adolescente que, aunque la llaman por el buen camino, insiste en perderse cada vez que se le brinda la oportunidad.

Con elementos de novela negra, denuncia social y política, y con tintes de violencia sólo concebibles en La fiesta del Chivo, de Vargas Llosa, Pizzolatto (guionista y productor de True detective, en la que hay sexo, violencia, desnudos de mujeres elegantes y seductoras) ha creado una novela que a ratos horroriza y a ratos conmueve, y aunque el final es previsible, el lector desearía un final feliz, no desconsolador como el fragmento de Scorsese ni menos con el hilito de esperanza ante la presencia de una nueva discípula.

Como buen guionista, Pizzilatto evade las descripciones, los pasajes resultan sórdidos, y los momentos de alegría, engañosos, sólo se detiene en las peleas salvajes, en los enfrentamientos a muerte, y cómo los que se salvan quedan marcados; se detiene en describir con lentitud pero sin lascivia a las mujeres, inocentes o malvadas (buenas, casi todas), que con una mirada seducen, y a mostrar con desprecio a los demás hombres, quienes carecen de calidez, sensibilidad, y se dejan llevar por las pasiones; todos, además, se pierden por culpa de las mujeres que para eso son seducibles y desechables; el héroe, a causa de eso, cae en todas las trampas y desperdicia su vida. Pero como todo en esta vida se resuelve sin que tengamos algo que ver con esas decisiones, vive esperando la muerte. Pero como buen guionista, tiene la decencia de atar los cabos sueltos, explicar lo inexplicable, y hacer que las mujeres se rediman, aunque les vaya mal. Otra ventaja: se lee rapidísimo, y no produce llanto pero sí tristeza (por lo mal traducida, entre otras cosas).

 

Antología esencial
Autor: Aurora Luque
Editorial: Fondo de Cultura Económica

Es de admirarse este poemario (de título redundante) porque la autora evade sentimentalismos, confesiones, expiación, y logra hermosos poemas cálidos, llenos de reminiscencias, luces, amor (que no tiene género); dos o tres textos autobiográficos tienen humor, no quejas; desde sus primeras obras hay madurez y en los últimos, jovialidad; son notables su versiones de Safo, Catulo y Labé; muchas influencias pero voz propia.

 

La metamorfosis
Autor: Franz Kafka
Editorial: Alianza Editorial

Ahora que brotan versiones nuevas de obras inmortales, es reconfortante esta reimpresión de esta traducción del más popular relato de Kafka, que recupera el humor y la denuncia de la burocracia y de lo socialmente correcto; tiene leves variaciones de la atribuida a Borges en Losada, pero completan la edición dos relatos brevísimos que sí están vertidos por el argentino. Nada supera a los clásicos.

 

El invierno del lobo
Autor: John Connolly
Editorial: Tusquets

Una aventura más de Charlie Parker (homenaje doble), sólo que ahora pone en ascuas a sus lectores porque la mayor parte del tiempo está agonizando y no tiene muchas ganas de sobrevivir, pues es su oportunidad de redimirse y alcanzar y recuperar a sus muertos; mientras, sus seguidores se dividen entre vengarlo o no; sin la oscuridad de las primeras, ésta es más digerible; mejor traducida aunque con solecismos.

Una selva tan infinita (I)
Autor: Gustavo Jiménez Aguirre
Editorial: UNAM

La mayoría de los autores y críticos de “nouvelles” (término del que se burlaba Tito Monterroso) las confunden con relatos largos o novelas breves, cuando en realidad es otro género con reglas específicas; los ensayos, definidos por Luis Arturo Ramos como “notas largas para novelas cortas”, están dedicadas a obras del XIX y principios del XX, son indefinidos, vagos, llenos de autocitas y no todos claros.

Más sobre el autor

2016-03-19
2016-03-12
2016-03-05
2016-02-27
 

COMENTARIOS