Secuestro de civiles por Boko Haram en Nigeria: la pesadilla continúa

Secuestro de civiles por Boko Haram en Nigeria: la pesadilla continúa
Zapatos en el complejo escolar de Dapchi, en el estado de Yobe, en el noreste de Nigeria, donde docenas de niñas desaparecieron después de un ataque por Boko Haram - Foto: Afolabi Sotunde/REUTERS
13/04/2018
14:05
Gabriel Moyssen
Ciudad de México
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Lejos de los focos de tensión actuales en las noticias internacionales desde que las 276 niñas de Chibok fueron secuestradas por Boko Haram hace cuatro años generando una condena mundial, la pesadilla del plagio de civiles continúa en Nigeria, justo cuando el gobierno de Abuya evalúa ofrecer una amnistía para los rebeldes arrepentidos.

En marzo, Boko Haram, la guerrilla fundamentalista que juró lealtad al Estado Islámico en la nación africana occidental, liberó a más de 100 niñas secuestradas en Dapchi, estado de Yobe, el 19 de febrero.

Militantes que se hicieron pasar por soldados concentraron a las jóvenes en camiones y escaparon, cinco de ellas murieron pisoteadas el mismo día y la sexta “se negó a cooperar”, de acuerdo con reportes de medios locales.

El gobierno federal nigeriano, encabezado por el presidente Muhammadu Buhari, fue lento en su reacción inicial y después anunció que negociaría con el grupo. Buhari ha negado que se pagara rescate, si bien varios aspectos siguen sin aclararse.

Un informe de Amnistía Internacional señaló que el ejército y la policía habían sido advertidos de que Boko Haram secuestraría a las menores, pese a lo cual no intentaron evitarlo y la situación se repitió luego de que fueron liberadas en el centro de Dapchi, al noreste de Nigeria.

Las autoridades nigerianas retenían a varios comandantes de Boko Haram, que podrían haber sido entregados como trueque, en especial tras la aparición en video de uno de los jefes canjeado por 82 de las niñas de Chibok menos de tres días después de su liberación, en el que amenazó al gobierno con nuevas acciones.

El comandante mencionado, que es identificado como Shuaibu Moni, dirigió los ataques guerrilleros del día de Pascua contra cristianos y posiciones gubernamentales en cuatro comunidades en los suburbios de Maiduguri, capital del estado de Borno, que dejaron no menos de 20 personas muertas y otras 83 heridas.

Fuentes de inteligencia afirman que Moni sería además el líder de un tercer grupo escindido de Boko Haram, lo que complica el plan de amnistía propuesto.

Medios de comunicación occidentales han criticado el supuesto pago de rescates por los secuestros en Nigeria, mientras que algunos diplomáticos y asesores gubernamentales en Abuya, la capital federal, “se han opuesto duramente a la decisión de hacer concesiones” a los insurgentes y cuestionaron el papel de Suiza, que habría “influido en Buhari” para su enfoque negociador.

Memorias dolorosas

El ataque en Dapchi trae de regreso las dolorosas memorias del secuestro masivo de los días 14 y 15 de abril de 2014 en Chibok, que llamó la atención global mediante la campaña #BringBackOurGirls para presionar al gobierno de Nigeria.

Un total de 112 jóvenes todavía están desaparecidas y se teme que 13 estén muertas. Algunos de sus padres se encontraban precisamente en Dapchi para apoyar a los jefes de familia afectados en esta ocasión, justo cuando sus hijas fueron liberadas.

Con Boko Haram dividido y en caos, los episodios de extremistas islámicos que utilizan a las jóvenes secuestradas que rechazan la esclavitud sexual como “bombas humanas” se han incrementado en la región noreste de Nigeria, cerca de la frontera con Camerún, donde la insurgencia se ha extendido.

Según la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, los atentados suicidas de Boko Haram en 2017 aumentaron cinco veces en comparación con el año previo.

Más de 135 menores resultaron empleados como “bombas humanas” y 70% de ellos fueron niñas. La mayoría tenía 15 o menos años y algunas detonaron sus explosivos con bebés en la espalda.

“Boko Haram ha usado un enorme número de mujeres como porcentaje del total de sus bombarderos suicidas, más que cualquier otro grupo en la historia”, aseveró por su parte el Centro para el Combate al Terrorismo de la Academia Militar de Estados Unidos, en un estudio citado por el diario japonés Mainichi.

Boko Haram libra desde 2009 en el norte de Nigeria una violenta campaña para establecer un califato islámico opuesto a lo que percibe como un sistema de educación al estilo occidental. Más de 20,000 personas han sido asesinadas y dos millones han huido de la región.

Editado por Sofía Danis
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