La relación México-Estados Unidos: Cuatro temas clave

A propósito del primer informe al Congreso sobre el Estado de la Unión, he aquí una breve revisión de los principales temas de la relación actual entre México y Estados Unidos
Las banderas de México y Estados Unidos durante una de las rondas de negociación del TLCAN – Foto: Edgard Garrido/REUTERS
01/02/2018
12:39
Gabriel Moyssen
Ciudad de México
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El presidente de los Estados Unidos intentó lanzar una oferta de fortaleza, patriotismo y trabajo para alcanzar objetivos comunes la noche del martes en su primer informe al Congreso sobre el Estado de la Unión. Lamentablemente, su larga intervención (de 80 minutos) estuvo nuevamente plagada de acoso, mentiras y datos imprecisos.

A propósito del polémico primer informe, a continuación esta es una breve revisión de los principales temas de la relación actual entre México y Estados Unidos:

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Pesos mexicanos y dólares estadounidenses – Foto: Edgard Garrido/REUTERS​

Comercio

Existe un cauteloso optimismo sobre el futuro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) de 24 años, después de que se alcanzó un acuerdo en Montreal en junio para ampliar su renegociación de siete a ocho rondas. Los próximos encuentros tendrán lugar en México en enero y en Washington en marzo; adicionalmente, las delegaciones acordaron una propuesta para el combate a la corrupción. Ildefonso Guajardo, secretario de Economía mexicano, declaró que los tres países socios avanzan con “flexibilidad” de todas las partes. “Todavía tenemos retos sustanciales que superar, pero el progreso logrado hasta ahora nos coloca en el camino correcto para crear zonas de aterrizaje para concluir el proceso”, aseguró.

Sin embargo, una nueva disputa estalló con la denuncia canadiense contra Washington ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) sobre sus exportaciones de maderas blandas, considerada por Robert Lighthizer, representante comercial de Estados Unidos, como “un ataque masivo a todas nuestras leyes en la materia”. Las demandas estadounidenses más controvertidas están en los sectores de la industria automotriz, productos lácteos y agrícolas, resolución de disputas, compras gubernamentales y una cláusula de rescisiónsunset clause” de cinco años que terminaría el TLCAN a menos de que los tres socios acuerden prorrogarlo. México y Canadá también demandan mantener alguna forma de sus propios mecanismos de resolución de disputas con inversionistas, que Estados Unidos quiere abandonar.

La falta de un convenio para marzo podría alargar el proceso este año e incluso hasta 2019, con pausas potenciales por las elecciones presidenciales mexicanas de julio y los comicios intermedios de Estados Unidos en noviembre.

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Frontera entre México y Estados Unidos - Foto: Christian Torres/AP​

Migración

Después de años de negociaciones para un amplio acuerdo bilateral que comenzaron en 2001 durante las administraciones de los presidentes George W. Bush y Vicente Fox, México espera muy poco de Washington actualmente y se concentra en el destino del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) debido a que la pieza central del discurso del presidente de Estados Unidos, los “cuatro pilares” de su propuesta de reforma migratoria, no aprueba una revisión mínima a partir de estudios serios y reconocidos.

Por ejemplo, el presidente sostuvo que las políticas del pasado “han permitido a millones de trabajadores de bajo ingreso competir por puestos y salarios con los estadounidenses más pobres”. Dejando de lado los resultados del reporte Las consecuencias económicas y fiscales de la inmigración (The Economic and Fiscal Consequences of Migration) publicado en 2017 por la Academia Nacional de Ciencias, Ingeniería y Medicina que señala que el flujo de nuevas personas y emprendedores impulsó a largo plazo la economía estadounidense.

“El extenso análisis reveló muchos beneficios importantes de la migración—incluyendo el crecimiento, la innovación y el emprendimiento—con escaso o nulo efecto negativo en los salarios generales o en el empleo de los trabajadores locales a largo plazo”, señaló Francine D. Blau, titular del grupo que realizó el estudio, reportó el diario Los Angeles Times.

No obstante, cerca de 620 mil de los llamados dreamers son jóvenes mexicanos que estudian en universidades, en el peor escenario, sin un acuerdo entre el Congreso y la Casa Blanca—la segunda solicitó un paquete presupuestario por 25 mil millones de dólares para construir el muro fronterizo, a cambio de la regularización de 1.8 millones de dreamers—, podrían acabar deportados a México a pesar de que nuestro país no está preparado para recibirlos en el sistema educativo.

Cabe resaltar que desde una perspectiva regional, México todavía colabora con Estados Unidos para frenar el flujo de migrantes indocumentados procedentes del “Triángulo Nortede Centroamérica; el año pasado ambos países fueron anfitriones de una cumbre en Miami para analizar propuestas encaminadas a mejorar las empobrecidas economías y las graves condiciones sociales de Guatemala, Honduras y El Salvador.

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Foto: Foto de archivo/EL UNIVERSAL

Cooperación en seguridad

La presente administración de los Estados Unidos no ha establecido grandes cambios en esta área y la estrecha colaboración militar y policial en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado fue reiterada esta semana por Rex Tillersonsecretario de Estado estadounidense, durante sus reuniones con el presidente Enrique Peña Nieto y el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, en la Ciudad de México.

De acuerdo con Reuters, México y Estados Unidos estarían negociando el despliegue de alguaciles aéreos estadounidenses en vuelos comerciales transfronterizos. La parte más dura del proceso estaría centrada en autorizar la portación de armas a los agentes de Estados Unidos, ya que el uso de armamento por ciudadanos extranjeros en México es muy sensible y se halla estrechamente regulado.

Washington amenazó en 2017 con recortar parte de los fondos para el entrenamiento de funcionarios judiciales mexicanos, a fin de asegurar la construcción del muro fronterizo; por su lado, Ron Johnson​, titular del Comité de Seguridad Interna y Asuntos Gubernamentales del Senado, cuestionó a la Iniciativa Mérida, programa creado en 2007 y financiado con 2 mil 500 millones de dólares por Estados Unidos, al indicar que “se ha reportado que la corrupción se encuentra a un nivel nunca antes visto en México, a medida que los carteles de las drogas ejercen creciente influencia en los funcionarios. Un elevado número de mexicanos deserta de las unidades judiciales y policiales para sumarse a los carteles, al tiempo que funcionarios del Departamento de Estado aceptan que probablemente Estados Unidos ha entrenado a varios miembros de los carteles mediante la iniciativa”.

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Foto: Fernando Alvarado/EFE​

Diálogo político

Este debería de ser el espacio natural de la cooperación y del entendimiento de alto nivel entre ambos países, aunque el plan del muro fronterizo enturbió la relación personal de sus presidentes desde las elecciones de 2016 en Estados Unidos. Por primera vez en la historia reciente, los huéspedes de la Casa Blanca y de Los Pinos no han sostenido una reunión bilateral y sus únicos encuentros tuvieron lugar en el transcurso de foros multilaterales, como los del G-20 en Alemania y del APEC en Vietnam.

No obstante, el diálogo político sigue constituyendo una prioridad clave para las dos naciones, dada la necesidad de coordinarse en una extensa gama de problemas bilaterales e internacionales, que van del crimen organizado a la inestabilidad política en Venezuela. El canciller mexicano, Luis Videgaray, ha sido una presencia frecuente en Washington, mientras que los secretarios estadounidenses de Estado y de Seguridad Interna, entre otros miembros del gobierno federal, mantienen abiertos los canales normales de comunicación.

Editado por Sofía Danis                     
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