La caída de Kuczynski deja a Perú en un clima de pesimismo y frustración

Se esperaba el fracaso de Kuczynski desde que el ex banquero de Wall Street y ministro de Economía y Finanzas tuvo que arreglárselas con un Congreso hostil dominado por la oposición
La caída de Kuczynski deja a Perú en un clima de pesimismo y frustración
Pedro Pablo Kuczynski - Foto: Mariana Bazo/REUTERS
30/03/2018
12:36
Gabriel Moyssen
Ciudad de México
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La corrupción y las pugnas políticas internas han cobrado una nueva víctima en Perú con la renuncia del presidente Pedro Pablo Kuczynski Godard, que deja un clima de pesimismo y frustración para su pueblo y el nuevo huésped de la Casa de Pizarro en Lima, Martín Alberto Vizcarra Cornejo, mientras el país andino se acerca al bicentenario de su independencia el próximo año.

Se esperaba el fracaso de Kuczynski, conocido como PPK, desde que el ex banquero de Wall Street y ministro de Economía y Finanzas tuvo que arreglárselas con un Congreso hostil dominado por la oposición, luego de ganar a Keiko Fujimori el desempate electoral de 2016 con un margen de apenas 39,000 sufragios o menos de 1% de la votación total.

Su candidatura fue vista como la única salida para evitar la victoria de Keiko Fujimori, hija del ex mandatario Alberto Fujimori que gobernó entre 1990 y 2000, dirigente de un movimiento autoritario y populista que ha sido muy influyente entre las masas peruanas por casi 30 años.

No obstante, PPK se promovió durante la campaña con los mismos atributos del fujimorismo, “honestidad, tecnología y trabajo”.

Tal como sus predecesores inmediatos, Alejandro Toledo y Ollanta Humala, Kuczynski se vio envuelto en el escándalo Odebrecht, el gigante brasileño de la construcción que por un decenio repartió cientos de millones de dólares en sobornos de alto nivel para adjudicarse lucrativos contratos oficiales.

Se defendió y rechazó cualquier vínculo con los pagos recibidos por un socio empresarial a través de las firmas Westfield Capital Ltd y First Capital.

Al enfrentar el año pasado un proceso de destitución (llamado de “vacancia” en Perú), PPK apenas sobrevivió gracias a las abstenciones de los legisladores de Fuerza Popular leales a Kenji Fujimori, hermano de Keiko.

El 24 de diciembre de 2017, tres días después del voto en el Congreso, el presidente perdonó a Alberto Fujimori, en prisión desde 2007 por violaciones a los derechos humanos; quedó claro que se había negociado un acuerdo y varios ministros del gobierno abandonaron a Kuczynski.

El 21 de marzo se difundió un sorpresivo video de los aliados de Kuczynski, entre ellos su abogado y Kenji Fujimori, tratando de comprar el voto de un legislador, Moisés Mamani, contra el segundo proceso de destitución; esta vez, sin alternativa, PPK se presentó ante el Congreso y sometió su renuncia al Consejo de Ministros.

Un cuento de tres presidentes

El fin de semana pasado, un juez prohibió a PPK salir de Perú por un lapso de 18 meses mientras sus nexos con Odebrecht son investigados.

En un caso similar, Ollanta Humala, que gobernó de 2011 a 2016, fue encarcelado por más de 18 meses en tanto se preparan cargos de lavado de dinero en su contra. Es acusado de recibir dinero de Odebrecht para financiar sus campañas, lo que niega.

Por su lado, Alejandro Toledo,en el poder de 2001 a 2006, es sospechoso de aceptar 20 millones de dólares de la empresa brasileña. Se espera que Lima solicite formalmente su extradición de California, Estados Unidos, donde se oculta.

A cargo del Ejecutivo, el ex primer vicepresidente Martín Vizcarra, de 55 años, completará el período de PPK, que finaliza en 2021. En declaraciones efectuadas luego de la ceremonia de juramento, Vizcarra afirmó que frenar la corrupción será una prioridad de su gobierno y también pidió a todas las partes finalizar las disputas políticas.

El país sudamericano sale de la crisis con una lucha que divide a la poderosa familia Fujimori, pues el video que exhibió a Kenji Fujimori maniobrando para salvar la presidencia de Kuczynski fue difundido por Fuerza Popular, el partido de Keiko.

Poco antes, el hijo más joven del ex líder peruano fue expulsado del partido, tras romper con su línea a fin de votar en contra del primer proceso de destitución.

Los desafíos de Vizcarra incluyen retomar el rápido ritmo económico del periodo 2008-2013, cuando el PIB peruano creció en 10.7% anualmente.

La economía se contrajo en 2015 y 2016, al tiempo que el año pasado el PIB creció 2.5% y la producción industrial cayó en 3.5% en diciembre.

El país encara un déficit fiscal en aumento; los ingresos públicos por recaudación fiscal han declinado de 17% a 12% del PIB.

Sumándose a estos problemas para Vizcarra, ex gobernador del departamento de Moquegua y ministro de Transporte y Comunicaciones de Perú, los jefes de Estado y de gobierno del hemisferio occidental se reunirán en Lima el 13 de abril para la octava edición de la Cumbre de las Américas.

Está previsto que Donald Trump, presidente de EU, participe en la cumbre, vista por algunos líderes conservadores latinoamericanos como una oportunidad para renovar la presión sobre el gobierno de Venezuela, pese a que en febrero PPK tomó la controvertida decisión de desinvitar a su colega, Nicolás Maduro, por presuntas violaciones a las normas democráticas en Caracas.

Es una ironía del destino que el tema principal del encuentro sea “La gobernabilidad democrática contra la corrupción”.

Editado por Sofía Danis
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