Los políticos hacen uso electoral de la fe: expertos

Con discurso religioso buscan combatir la incredulidad ciudadana hacia ellos; sus postura es contradictoria y atenta contra la laicidad, dicen especialistas
Margarita Zavala, aspirante independiente a la Presidencia, ha acudido a centros religiosos como la Basílica de Guadalupe y a la explanada del ex convento de Santo Domingo, en Oaxaca, a recolectar firmas. (ARCHIVO EL UNIVERSAL)
22/12/2017
02:30
Suzzete Alcántara
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Especialistas coincidieron en que debido a la crisis de credibilidad que viven y tiene los políticos, éstos han optado por incluir en sus discursos temas religiosos o visitar recintos de culto, con la intención de atraer capital electoral.

Ese hecho, dijeron, los sitúa en una gran contradicción cuando exigen al clero o a la jerarquía católica no intervenir en asuntos políticos porque vulneran el Estado laico, pese a que ellos hacen uso electoral de la creencia de fe de los ciudadanos, particularmente de la población católica.

Elio Masferrer, profesor e investigador emérito de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), refirió que aun cuando la Constitución valida el Estado laico, y al mismo tiempo defiende la libertad religiosa en lo público y en lo privado, los políticos hacen uso del discurso de creencias para “aparentar” ser personas decentes, incorruptibles, honestos, temerosos de Dios y de la justicia divina ante la impunidad.

“Los políticos están desesperados para ver cómo le llegan a la gente, porque su credibilidad es muy baja y tratan de presentarse como temerosos de Dios, razón por la cual usan términos religiosos. Habrá que preguntarles hasta dónde llega lo laico y hasta dónde la libertad religiosa”, asentó el especialista.

Masferrer dijo que hay un sector de la sociedad que no ve adecuado que los políticos hagan uso de la fe de los mexicanos, por ello el presidente del PRI, Enrique Ochoa Reza, ha sido tan criticado al asumir que todos los mexicanos son guadalupanos, cuando 28% de la población no lo es, de acuerdo con encuestas.

“El presidente del instituto político se da golpes de pecho, pero simultáneamente está perdiendo la credibilidad en 40% de la población que considera que la Virgen de Guadalupe no tiene nada que ver con el asunto electoral. Estos discursos muestran una escasa credibilidad”, sostuvo.

El 12 de diciembre, día en que la Iglesia católica conmemora la aparición de la Virgen de Guadalupe, Ochoa Reza afirmó que si hay algo en lo que todos los mexicanos están de acuerdo es que “somos guadalupanos, muchas felicidades a todos en el país, a sus familias”.

Ese mismo día, la aspirante presidencial independiente, Margarita Zavala, acudió a la ceremonia religiosa conocida como La Misa de las Rosas, en la Basílica de Guadalupe, donde aprovechó para tomarse fotos con los feligreses y solicitarles su firma para así obtener la candidatura a la Presidencia de la República.

Mientras que Andrés Manuel López Obrador, precandidato de Morena a la Presidencia de la República, tres días después de anunciar la coalición electoral con el Partido Encuentro Social (PES), aseguró que es “guadalupano y juarista”.

Para Bernardo Barranco, sociólogo experto en religiones, dijo que pocas veces se ha observado en México la irrupción religiosa en la vida política como ahora, pues a diferencia de otras elecciones donde la intervención viene del clero, en esta ocasión es de la clase política, donde el uso doctrinal se está haciendo de manera indiscriminada con la finalidad de legitimarse, además de que se han venido confesionalizando.

“Este va a ser uno de los procesos electorales más marcados por esta ambigüedad del uso de lo religioso, ya que tiene una conformación atípica por las alianzas que se han dado entre un PAN muy religioso y un PRD de tradición laica y secular, así como la de Morena y PES, el cual es ultraconservador, de corte pentecostal”, precisó el especialista.

Barranco detalló que de unos años para acá la clase política ha comprado la noción del voto religioso, ya sea de castigo o de soporte.

Sin embargo, indicó que grandes investigadores en la materia han demostrado que la influencia de un obispo o de una estructura religiosa no llega hasta la boleta.

“Estamos viviendo tiempos atípicos donde el pragmatismo electoral está fracturando las tradiciones de la izquierda y se le está dando importancia al voto religioso. Estamos asistiendo a la amenaza de la laicidad, ya no sólo de los grupos clericales, sino ahora por parte de la clase política para legitimarse. Hay un divorcio tal entre los políticos y la sociedad, que utilizan de manera indiscriminada el factor religioso como acercamiento”, apuntó.

Uso de símbolos. El pasado 18 de diciembre, el precandidato presidencial del PRI, José Antonio Meade, en un acto con mujeres priístas en el Estado de México refirió a uno de los símbolos católicos usados en la época decembrina, la Corona de Adviento.

“Hoy es el tercer domingo de adviento, es el día de la vela rosa y la vela rosa es sinónimo de alegría. Hoy que empezamos a prepararnos en familia para festejar la Navidad, es momento de reflexionar muchas cosas por las que tenemos que dar gracias, es momento para reflexionar sobre las muchas personas que son importantes en nuestra vida y a las que debemos agradecer”, expresó de gira por el municipio de Nicolás Romero.

Jorge Traslosheros, especialista en religión por la UNAM, aseveró que cuando un político decide manifestar de manera serena sus creencias o acude al culto de su preferencia no se viola la laicidad, pero cuando hace uso de la doctrina de forma electoral para ganar simpatías, entonces se da una “manipulación”.

Actuación que, dijo, molesta a los creyentes porque es un acto “burdo”, con una intencionalidad de ganar afecto y seguidores. “Los políticos hacen uso de los temas religiosos para ganar credibilidad y ahí hay que tener cuidado, pues cuando a un político se le pregunta de la fe que profesa, se está hablando de la libertad religiosa, pero cuando hay manifestaciones religiosas dentro de un contexto electoral, hay una violación a la laicidad”, asentó el experto.

Traslosheros argumentó que no se puede hacer un show religioso desde la clase política porque es clara la influencia que se quiere tener, sobre todo cuando la religión es de la sociedad civil, más no de la clase política. Aseguró que en caso de hacer uso de la doctrina para fines electorales “hay una falta” que los ciudadanos pueden cobrar en las urnas.

El dirigente nacional del Partido Encuentro Social, Hugo Eric Flores, afirmó sobre AMLO que no tendrían duda de que ganaría, “primeramente Dios”.

Recientemente, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) lanzó un manual ciudadano para comicios, como lo informó EL UNIVERSAL.

Al respecto, Andrés Manuel López Obrador aseguró que está muy bien que las iglesias orienten para que no se cometa pecado social con la compra del voto, con el tráfico y pobreza de la gente.

“Qué bien que las iglesias participen orientando, no pidiendo el voto a favor de nadie, sino que se haga valer la democracia, que la gente libremente decida por quién votar. Celebro que las Iglesias estén participando”, dijo.

No obstante, el consejero electoral Marco Baños asentó que la Constitución y la ley electoral del país prohíben expresamente a la Iglesia católica —al igual que a cualquier otra agrupación religiosa— intervenir en política o hacer proselitismo a favor o en contra de un partido o candidato.

Consideró que “sería lamentable que por la vía de estos talleres [que ha anunciado la Conferencia del Episcopado Mexicano] se viole la norma”. Advirtió que el Instituto Nacional Electoral estará “atento” de las actividades de la Iglesia de cara al proceso de 2018.

“Es extraño que convoque a talleres de construcción ciudadana, pareciera que no le corresponde, pero puedo entender que la Iglesia juega un rol social”, sostuvo en entrevista.

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