emilio.fernandez@eluniversal.com.mxECATEPEC, Méx.— A Joel Jiménez, un policía del DF de 42 años, la vida le dio otra oportunidad. Apenas pudo salir de su casa antes de que la corriente la arrancara de sus cimientos el viernes pasado.
Ese día se encontraba descansando en su hogar de la colonia San Andrés de la Cañada, cuando la tromba sorprendió a miles de residentes. Cuando se dio cuenta, el agua había entrado a su casa, que construyó a un costado de la barranca. Sólo pudo correr para salvarse.
A su presente y su futuro se los llevó la corriente. Muebles, ropa, dinero y documentos se fundieron en un arroyo que se formó en calles y viviendas.
Para su fortuna, sus cinco hijos y esposa no estaban en casa. De no ser así, reconoció, su tragedia sería mayor.
Desde el viernes pasado están alojados en la iglesia de Nuestra Señora de La Esperanza, en la colonia Esperanza, donde reciben comida y ropa de vecinos. “Hasta ahora no hemos recibido ayuda de las autoridades”, contó. Se enteró de que el gobierno local podría reubicar a su familia en otro lugar y el alma le regresó al cuerpo a él y a su esposa Feliciana Hernández, quien narró: “A la casa donde vivíamos ya no regresamos porque va a llover otra vez igual de fuerte y ya no queremos pasar por eso, a mis hijos les dio mucho miedo”.
Sin dinero y sin techo, esperan que esta vez la vida sea diferente para ellos.
Cualquier ayuda es buena
Vidal Cruz, es otro de los residentes de la colonia San Andrés de la Cañada a los que el destinó les jugó una mala pasada. Camas, televisiones, ropa y documentos se perdieron entre el agua que bajó del cerro.
En 40 mil pesos calculó los daños que sufrió. Si el municipio le diera los 15 mil pesos de ayuda que prometió, le serían de gran utilidad. “No alcanzaría para todos los daños, pero serán bien recibidos”, dijo.
Aceptaría con gusto cambiar de residencia. “Vivir aquí es muy peligroso, pero no tenemos otra opción”, afirmó quien compró un terreno en 120 mil pesos junto a la barranca.
Jorge Díaz es otro de los vecinos afectados a quienes la ayuda económica que ofrecieron las autoridades locales, le serviría de mucho, pero no resolverá del todo su problema.
Los daños que sufrió los estimó en un monto de 100 mil pesos. Carro, muebles y accesorios que compró para equipar una tienda, se echaron a perder. “Aceptaría el dinero, porque aunque sea poco me servirán para algo”, contó el resiente de la colonia Los Bordos.