ATIZAPÁN, Méx.— A 225 personas se quedaron los alumnos del Instituto Tecnológico de Monterrey (ITESM), campus estado de México, de romper el récord Guinness del lazo humano más grande del mundo, evento en el que lograron reunir a tres mil 416 participantes vestidos de color rosa y cuyo objetivo fue hacer conciencia entre la ciudadanía sobre el cáncer de mama.
Paula Silva Yedras, presidenta del Comité Acción Social (CAS) de dicha institución, destacó que el récord Guinness del lazo humano más grande del mundo está en poder de Alemania desde el 2007, con tres mil 640 participantes, por lo que la idea de romper esa marca surgió de entre los propios alumnos, para apoyar una causa social como el combate al cáncer de mama.
A pesar de que cientos de mujeres, hombres y niños acudieron a la convocatoria y formaron el gigantesco lazo humano en el campo de futbol de la institución, al final sólo participaron tres mil 416 personas, número que fue insuficiente para romper el récord Guinness del lazo humano.
“La gente se puso la playera rosa y lo que apoyamos fue una causa, más que un evento”, destacó Silva Yedras, quien recordó que en México mueren 12 mujeres diariamente por cáncer de mama, lo que representa la primer causa de muerte en nuestro país en féminas de entre 20 y 40 años de edad.
Agregó que “lo importante es prevenir esta enfermedad y que México abra los ojos. Creo que logramos llamar la atención y empezamos a crear ese ruido”.
A su vez, Roberto Rueda Ochoa, rector de la Zona Centro del ITESM, aseveró que la iniciativa surgió de entre la comunidad estudiantil y fue apoyada por los directivos de la escuela, por lo que “es un acto memorable”.
Indicó que los recursos recaudados, 68 mil 320 pesos, ya que cada participante aportó 20 pesos, serán donados a la Fundación CIMA y al DIF municipal de Nicolás Romero para el combate al cáncer de mama, lo que realizan ambas instituciones.
Por último, entre los participantes hubo un contingente de la escuela de enfermería del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y 200 mujeres y niños del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), de Nicolás Romero, además de alumnos y profesores del Tecnológico de Monterrey.