Grupo Huatusco: sin reformas no creceremos
Jorge A. Chávez Presa
El Universal

Sábado 20 de junio de 2009



La economía mexicana ha sido una de las más golpeadas en el mundo, y la más afectada en América Latina por la severidad de la reciente crisis global. No obstante, una vez que pase el efecto de esta perturbación externa, las perspectivas no son muy halagüeñas si no se emprenden las transformaciones necesarias en los ámbitos de competencia y regulación económicas, hacienda pública, mercado laboral y programas sociales, sistema político y seguridad, para que se detone un crecimiento económico sostenido.

Así es como a grandes rasgos podría resumirse una de las conclusiones a las que ha llegado el grupo plural de economistas que conforma el Grupo Huatusco, fundado por Javier Beristain, y que se reunió en el seminario “La política económica de México en tiempos de crisis” del 11 al 13 de junio en Huatusco, Veracruz.

El futuro de la economía mexicana dista mucho de lo que requerimos: esto es, crecer a tasas superiores de 5% y generar anualmente cuando menos un millón de empleos. La razón de ello estriba en que México no ha terminado de completar reformas en las que otros países han avanzado mucho más que nosotros.

Nuestra experiencia histórica con la Gran Depresión iniciada en 1929 nos sugiere que hay que actuar. Difícilmente esa crisis se hubiera podido enfrentar de no haber llevado a cabo reformas como la creación del Banco de México en 1925, para dotar al país de la institución a ejecutar política monetaria y cambiaria. Asimismo, en ese entonces también contribuyó la creación instituciones públicas para el otorgamiento del crédito. Esas fueron las reformas estructurales de ese momento.

Ahora México requiere de otras reformas apropiadas para los nuevos tiempos que le sirvan para disponer de las bases para una expansión ininterrumpida. Entre estos cambios que provean a la economía de los instrumentos para tener impacto en el producto y el empleo cabe destacar el fortalecimiento de los órganos que eviten prácticas y conductas monopólicas, la mejoría impostergable de la educación, respeto a los derechos de propiedad, justicia pronta y expedita, entre otras.

Conviene tener presente que en este seminario Huatusco VII se destacó que la falta de competencia económica puede magnificar los efectos de la crisis al impedir respuestas más ágiles de los agentes económicos. De esta manera, si los sectores que prestan los servicios financieros, de transporte y de telecomunicaciones no mejoran en costo y calidad, imponen a los demás sectores de la economía que compiten con el exterior un pesado lastre.

Más aún, la carencia de competencia tiene efectos muy regresivos sobre la distribución del ingreso, que además resultan ser muy adversos sobre la productividad. Por ello se requiere el fortalecimiento del Estado a través de un nuevo diseño institucional que dote de mayor autonomía a los reguladores responsables de la protección del interés público. Y a cambio de esta autonomía rindan cuentas de cómo protegieron el interés público. Sin estos contrapesos, los reguladores serían presas fáciles de los grupos de interés. Todo ello también como parte del fortalecimiento del estado de derecho.

Si como país buscamos la creación del empleo, definitivamente sin crecimiento no podrá alcanzarse. Sin embargo, tampoco habrá un crecimiento vigoroso si no entramos a analizar con detenimiento qué es lo que se está haciendo en materia laboral. En ese aspecto sobresalen los hallazgos que ha hecho Santiago Levy, y que ha compartido desde hace varias ediciones con el Grupo Huatusco. La evidencia que ha mostrado es que México crecerá muy poco mientras se continúen los programas gubernamentales que incentivan el empleo informal al mismo tiempo que se subsidia a la ilegalidad. Por ello tiene todo el sentido replantear la seguridad social en dos aspectos: acceso y financiamiento. Al país le conviene estudiar la posibilidad de ofrecer beneficios universales a los trabajadores que eliminen las distorsiones que afectan a la productiviad laboral, y a las decisiones de inversión que toman las empresas en cuanto a la adopción de tecnología con la finalidad de explotar economías de escala.

Qué bueno que hay foros que debaten el fondo de los problemas que afectan al país, y que en el “espíritu de Huatusco”, como Javier Beristain lo ha llamado, este grupo plural de economistas, dentro de un ámbito de respeto y con una actitud para construir, plantee soluciones para crecer.

Economista



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