Respetada Sra. Hillary Clinton:
Manuel Camacho Solís
El Universal

Lunes 23 de marzo de 2009



Si el presidente Barack Obama —con visión y valentía— ha sido capaz de desplegar una iniciativa diplomática hacia Irán que mejorará los equilibrios en Asia y ha reconocido el liderazgo progresista de Lula en América del Sur, bien podría iniciar un cambio en la relación con México (de “buena vecindad”) que ayude a ambos países a superar su crisis económica y a fortalecer en forma duradera su seguridad.

México es un país muy importante. Tiene raíces, historia, cultura, potencial de desarrollo y un pueblo laborioso y responsable. Usted conoce los ejemplos de esfuerzo y perseverancia de los mexicanos en su país. México pudo en su momento escapar ejemplarmente al conflicto civil, mediante la creación de instituciones fuertes. Creció, mejoró su educación y salud públicas. Ha vivido, sin embargo, periodos de estancamiento, con fuertes dosis de corrupción e impunidad. Su democracia no termina de consolidarse y persisten riesgos de restauración autoritaria.

Hoy atraviesa por un periodo de desaliento extendido y las acciones de muchos de sus principales actores no alcanzan a mirar más allá de las próximas elecciones. El tema del combate al narcotráfico ya se volvió la amenaza a unos y la tabla de salvación electoral de otros. Evidentemente eso no será suficiente para hacer frente a una crisis que tenderá a agravarse en el segundo semestre de este año.

Aquí la crisis se magnifica por la desigualdad social extrema. Existe un peligro real para la estabilidad, pero también una oportunidad razonable de mejorar sus instituciones y reconstruir la relación bilateral con un sentido histórico. En vez de dejarse arrastrar por la lógica autoritaria que no haría sino agravar los conflictos, es posible retomar la iniciativa del buen vecino, donde prevalece el respeto, se relanza el desarrollo y se acepta que no hay un camino único.

La seguridad de largo plazo de México debe ir acompañada de una nueva estrategia de desarrollo económico, mayores niveles de justicia interna, autonomía de los tribunales, combate a la gran corrupción y fórmulas de reparto del poder que aumenten la capacidad del Estado para enfrentar con éxito la crisis económica y de seguridad actuales.

En México se va a necesitar un acuerdo nacional de fondo. Su gobierno puede ayudar, si toma la iniciativa y amplía la agenda (sí cooperación en inteligencia y control de armas; pero también desarrollo, derechos humanos, seguridad fundada en la fortaleza del Estado democrático, migración, medio ambiente y energías renovables, educación, salud, ciencia y tecnología). De la crisis y del riesgo de que ésta se acentúe, puede surgir una gran oportunidad interna y para la relación bilateral.

La visita que muy pronto hará a México el presidente Barack Obama puede marcar un cambio histórico que trascienda la coyuntura del problema de seguridad. Su visita puede retomar la agenda política y preparar el lanzamiento de una gran iniciativa del presidente Obama: una nueva “buena vecindad”. Sea usted bienvenida.

Miembro de la Dirección Política del Frente Amplio Progresista



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