¡De acuerdo!... pero…
Esteban Moctezuma Barragán
El Universal

Viernes 09 de enero de 2009



Por primera vez en la historia reciente del país, la crisis nos viene de afuera. Estábamos acostumbrados a crisis originadas internamente, en las que siempre buscamos la ayuda exterior. Hoy no es así.

El mundo entero se convulsiona por un problema originado en Estados Unidos, así que lo que nos queda para salir adelante es nuestro propio esfuerzo.

La firma del Acuerdo Nacional a Favor de la Economía Familiar y el Empleo habla bien en ese sentido. Los mexicanos estamos “poniéndonos las pilas” para sufrir con menor intensidad la crisis financiera mundial.

Se trata de un esfuerzo colectivo de los gobiernos y agentes productivos para impulsar la economía, evitar una pérdida masiva de empleos y ayudar a las familias.

Las medidas anunciadas no son una varita mágica frente a una cruel realidad económica internacional, pero sí nos muestran dos cosas: primera, un esfuerzo de imaginación para integrar un paquete que ayudará a centenas de miles de familias mexicanas, y segunda, que esta convocatoria une a los mexicanos alrededor de un proyecto que vale la pena.

Por ello, el ánimo que generan todos los participantes es tan importante como la materia del acuerdo, aunque el tema fiscal está pendiente.

Entre las cosas que quiero destacar es el apoyo a las pequeñas y medianas empresas. ¡Por fin empiezan a aparecer en el mapa de la política pública de manera regular!

¿Sabía usted que 50% del PIB en México se genera por pequeñas, medianas o micro empresas? ¡Impresionante!

Pero hay algo todavía más sorprendente: ¡siete de cada 10 empleos en nuestro país se crean en ellas!

El apoyo anunciado sin duda va a ayudar a las pequeñas y medianas. Siempre es un alivio pagar menos por la electricidad o que el gobierno les compre 20% de sus adquisiciones y les otorgue algunos apoyos crediticios.

También es importante que se promueva el consumo de los productos hechos en México, pero el gran paso adelante será cuando se le facilite a las microempresas y a los verdaderos causantes menores un tratamiento fiscal más simple, rápido y confiable para invitarlos a la formalidad y a generar más empleos.

Pero al hablar de “simple” no nos confundamos, no es lo que para Hacienda es “simple”, porque el trámite fiscal resulta ser muy complicado, obligando a contratar asesoría fiscal y mermar así sus utilidades. Hablar de “simple” es lo que a un causante menor realmente se le haga simple para cumplir su obligación fiscal.

Si Hacienda hiciera eso, en un año surgirían cientos de miles de nuevos empleos formales. ¿Estarán ellos de acuerdo?

emoctezuma@tvazteca.com.mx

Presidente ejecutivo de Fundación Azteca



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