Napolitano o la vía de en medio
José Carreño Figueras
El Universal

Martes 02 de diciembre de 2008



Con la decisión de nombrar a Janet Napolitano secretaria de Seguridad Nacional, el presidente electo Barak Obama envió un mensaje de ambigüedad en torno a la controversia migratoria de EU.

Con el llamado a Napolitano, gobernadora de Arizona desde 2002, el gobierno de Obama pareció indicar que buscará solucionar el problema migratorio en Estados Unidos. Pero ningún arreglo será satisfactorio para todos.

Napolitano es partidaria de mano dura contra empleadores de indocumentados, falsificadores de documentos y de una mayor vigilancia en la frontera con México. Se le considera como la gobernadora más eficiente en el combate a la inmigración ilegal.

Pero también rehusó apoyar medidas contra los indocumentados en Arizona, y favorece una reforma migratoria integral. Para Napolitano, el problema migratorio es sobre todo una responsabilidad (y un fracaso) del gobierno federal.

Su postura es pragmática, y si para muchos en ambos lados del debate es acomodaticia, para otros, incluso Obama, la única forma de lidiar con un problema que no tiene salidas fáciles, incluso en el caso de su tía indocumentada.

El Departamento de Seguridad Nacional, que incluye a la Patrulla Fronteriza (BP) y a la agencia de Aduanas y Migración (ICE), usa una formula que su titular, Michael Chertoff, define como cumplimiento de la ley aunque tenga fallas.

Napolitano se adelantó al presidente George W. Bush a usar la Guardia Nacional para vigilar la frontera con México y luego se pronunció por una reforma migratoria integral, que incluya caminos a la regularización.

Para Napolitano, urge la cooperación con México. En una carta dirigida a los presidentes Felipe Calderón y George W. Bush, en marzo de 2007, reclamó del estadounidense la promesa de un sistema migratorio “que sea económicamente realista, flexible e innovador”, y del mexicano demandó la modernización de la economía “y el final a la práctica de usar el mercado laboral de Estados Unidos como una válvula de seguridad”.

La reputación de la centrista Napolitano es de eficiencia. Lo necesitará en un departamento (secretaría) con mas de 140 mil empleados y burocracias que incluyen al menos tres agencias policiales distintas.

A sus 51 años de edad Napolitano era considerada como candidata a procurador general de Estados Unidos, pero Obama se inclinó por Eric Holder, un veterano fiscal.

Como abogada aconsejó a la catedrática Anita Hill en 1991, cuando se presentó ante el Senado para acusar de hostigamiento sexual a Clarence Thomas, ahora juez de la Suprema Corte. En represalia por su actuación, los republicanos bloquearon por más de un año su nombramiento como fiscal federal para Arizona en 1993.

Periodista



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