¿Bretton Woods II?
Francisco Suárez Dávila
El Universal

Jueves 20 de noviembre de 2008



El primer ministro de Gran Bretaña adelantó que la conferencia cumbre del G-20 de los principales países reunidos en Washington el 15 de noviembre sería el segundo Bretton Woods. No lo fue. Sólo una reunión importante que sentó bases para una reforma financiera global. Su éxito dependerá de trabajos futuros y de las propuestas del gran ausente, el presidente Obama, cuando tome posesión en enero.

No podría ser otro BW. El primero, de julio de 1944, se preparó en dos años; éste, en dos semanas; entonces actuó el liderazgo de Roosevelt y el genio de Keynes; ahora, la mediocridad de Bush. Allá, surgió el orden económico internacional de la posguerra, la creación del FMI y el Banco Mundial y un periodo de auge de 25 años. Ahora, sólo buenas intenciones. Los mercados dieron su veredicto… a la baja.

Resulta interesante comparar la representación mundial y el desempeño de México. Al BW I asistieron 44 países, siendo 28 en desarrollo, de los cuales 19 de América Latina. Estuvieron presentes todos los “BRICS” actuales: Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica. El secretario de Hacienda de México, Eduardo Suárez, propuso al presidente de la conferencia. Fue electo para presidir una de las tres comisiones, la de Otros Mecanismos de Cooperación Internacional, en la que se defendió con éxito el papel de la plata. Se logró una enmienda para que el Banco Mundial pusiera en plano de igualdad el financiamiento a los países en desarrollo y no la prelación deseada para la reconstrucción europea.

En este mini BW de 2008 se lograron acuerdos para continuar abordando los aspectos inmediatos de la crisis: una política fiscal coordinada de estímulos, congelar intenciones proteccionistas y la creación en el FMI de un mecanismo de liquidez semiautomática para países “bien portados”, y en el Banco Mundial financiamiento ágil para infraestructura.

Lo más trascendente es el reconocimiento del cambio en la estructura mundial de poder para que sea en el G-20, con 10 países emergentes, y no en el G-8, sólo de países industriales, donde se tomen las decisiones. Se amplía el Foro Financiero para la Estabilidad, donde se deciden los temas de regulación financiera para incluir países emergentes.

La parte crucial de las reformas financieras se resolverá de aquí al 1 de abril; esencialmente, aplicar el principio que todo mercado, institución e instrumento se sujeten a regulación o supervisión.

¿Cómo fue la presencia de México? De la conferencia de prensa posterior trasciende que el presidente Calderón pronunció un discurso sensato y bien articulado. Frase histórica: “La mano invisible falló y se requiere ahora la mano firme del Estado para corregir desigualdades, desequilibrios y especialmente para reactivar la economía a través de políticas contracíclicas para evitar la recesión”. ¡Keynes se mexicaniza!

Por otra parte, ninguna presencia en la prensa internacional, salvo que Calderón, junto con la presidenta de Argentina, llegaron tarde a la foto de los presidentes. Preeminencia de Lula, China e India, que se reunieron como grupo para conjuntar posiciones, igual lo hizo Europa. México queda aislado, un g-1 chiquito, junto al G-1 grandote. México convoca o asiste a las reuniones internacionales para salir en la foto. No ofrece agenda innovadora. El que no propone ni opone sólo repite y no trasciende.

Ex subsecretario de Hacienda



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