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| Confrontación política y pobreza |
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Demetrio Sodi de la Tijera
El Universal Lunes 10 de noviembre de 2008 |
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Desde hace muchos años no vivíamos una confrontación política y social tan profunda como la que estamos viviendo. Si a la lucha contra los narcotraficantes sumamos la disputa política y el crecimiento del descontento social, el riesgo de inestabilidad y confrontación es cada día mayor. Nuestra transición había permitido, hasta ahora, una lucha política sin llegar a posiciones extremas como las que estamos viendo. El PRI perdió la presidencia pero nunca intentó poner al gobierno y al país contra la pared. El país no se quebró como muchos esperaban, y hemos logrado una transición suave, sin choques y sin confrontación política y social. Es cierto que nuestra nueva vida democrática no ha beneficiado a la gran mayoría de la población que vive en pobreza, y que los beneficiarios de la estabilidad política han sido principalmente los empresarios y las clases altas, por lo que una convocatoria a la protesta y movilización social como la que hace AMLO está más que justificada; sin embargo, la confrontación nos perjudica a todos, sobre todo a los que menos tienen, por la pérdida de inversiones, empleos y oportunidades que provocaría. Las experiencias demuestran que aquellos países que enfrentan falta de acuerdos políticos y confrontaciones sociales se empobrecen, mientras que aquellos que han logrado acuerdos y pactos entre las diversas fuerzas políticas y grupos sociales (España, Chile, Brasil, entre otros) crecen, crean empleos y reducen la pobreza. En México hemos logrado evitar hasta ahora el choque político, pero no hemos logrado los acuerdos de fondo que impulsen el país hacia adelante. La reforma petrolera aprobada es una muestra de ello, sin duda es mejor que nada, pero está muy lejos de ser la reforma que requería Pemex. Es cierto que una reforma de fondo hubiera polarizado al país, pero la aprobada de poco va a servir para resolver el problema de la caída de reservas y producción de petróleo y gasolina y para impulsar las inversiones y el crecimiento económico. Cada vez que se han intentado reformas de fondo hemos optado por el acuerdo para evitar la confrontación y la polarización; sin embargo, el balance ha sido malo ya que crecemos poco y se crean pocos empleos. Estamos en un callejón que parece no tener salida, los cambios que se requieren, si se llevan a cabo, serían aprovechados por líderes y grupos radicales para dividir al país, pero si no se realizan van a provocar que la economía no crezca y el país se polarice y se vuelva ingobernable. Hoy más que nunca el país requiere un gran acuerdo, las amenazas del narcotráfico, la recesión económica, la pérdida de empleos, y el aumento de la pobreza, exige de todos mayor patriotismo y compromiso con la nación. Nuestra democracia está a prueba, es tiempo de trabajar por el país y no para proyectos personales. demetriosodi@hotmail.com Analista político
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