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| Modelo agotado |
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Enrique del Val Blanco
El Universal Jueves 06 de noviembre de 2008 |
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A raíz de la crisis, a los presidentes les ha dado por ser ideólogos. No sólo es el caso del mexicano, también han saltado a la palestra otros, como el hiperactivo y demagogo francés señor Sarkozy aduciendo que hay que refundar el capitalismo, al indicar que es el final del capitalismo financiero, y los jefes de gobierno español, inglés y brasileño, quienes en pocas palabras dicen que es necesario reinventar el modelo. Es tal la confusión creada que la llegada del señor Obama a la Presidencia de Estados Unidos les ha dado muchas esperanzas a los dirigentes políticos internacionales de que la crisis se podrá resolver, sin que hasta el momento haya indicios de cómo lo van a hacer. Cada día se comprueba la avaricia de los empresarios que han robado a sus accionistas y posteriormente a la gente común. La solución dada hasta ahora por los diferentes gobiernos ha sido proteger en primer lugar a los malhechores, entre los que por cierto nadie hasta ahora ha sido juzgado por las tropelías cometidas. ¿Cómo es que todavía expresan que hay que refundar o reinventar el modelo, si en el fondo del mismo lo que domina es la ganancia y el único valor que cuenta es el de cambio? Ya es hora de darse cuenta de que el mundo no puede continuar con pequeños cambios cosméticos cuando la crisis no es sólo de las hipotecas o los derivados; también es de seguridad, energética, alimentaria y, en última instancia, de supervivencia para millones de personas en el orbe. Lo más curioso es que quienes pretenden refundarlo o cambiarlo son los mismos que antes lo defendían. Prueba de ello es la salida multimillonaria de recursos públicos en varias partes del mundo para tapar hoyos aquí y allá, para al final darse cuenta de que la situación es insalvable o de que la salvación pasa por varios años de retroceso, penuria y miseria, hasta que los empresarios se sientan de nuevo reconfortados y vuelvan a hacer de las suyas. Algunos países, como Francia, han tomado algunas decisiones que por lo menos tratan de salvar la cara, como ha sido exigir la participación en las empresas apoyadas, e incluso han ido más allá al proponer se constituyan fondos soberanos como tienen los países árabes o China, para impedir en parte lo que ya está ocurriendo: que estos países vayan a la caza de empresas con problemas y sumamente baratas. En nuestro país el gobierno se ha “puesto de pechito”, como dicen por ahí, otorgando líneas de financiamiento “suaves” a las compañías que especularon. El problema es que la apuesta que está haciendo, fundamentalmente a través de Nacional Financiera, es muy elevada. Por supuesto, esta acción no está prohibida en algún código penal o siquiera mercantil, pues es la naturaleza misma del sistema. Por lo mismo, es ilusorio creer que los empresarios puedan cambiar, como si estuviéramos en la escuela y se pudiera convencer a los niños malos de que se conviertan en buenos. Así se expresan hoy algunos dirigentes políticos. Pero hasta ahora nada de tomar participación de las empresas o, por lo menos, acciones contra los empresarios voraces que han hecho que este país pase de estar supuestamente muy bien a encontrarse ya dentro de la vorágine de la crisis, sino que se han tomado decisiones apresuradas como fue la pérdida de 10 mil millones de dólares de la reserva. Todo por unos cuantos, como siempre ocurre y, también como pasa siempre, al final los salva el gobierno. Por eso este modelo está ya agotado. Analista político y economista
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