El peso del mito
Macario Schettino
El Universal

Lunes 27 de octubre de 2008



Ahí seguimos. Incapaces de decidir. Se desmoronó el régimen de la Revolución, pero no su mitología. Hay presidente, pero no presidencialismo; hay PRI, pero no partido único; hay sindicatos corporativos, pero no régimen corporativo. Hoy hay múltiples centros de poder: el Congreso, los gobernadores, la Suprema Corte de Justicia, los organismos autónomos (Banco de México, CNDH, IFE…). Hay contrapesos para algunos, pero hay otros, como los gobernadores, que no limitamos de ninguna forma.

Lo que no logramos es deshacernos de las creencias construidas para dar legitimidad del régimen autoritario. Poco sirve demostrar cuánto nos han costado. Poco ayuda hacer notar que este país no tuvo crecimiento económico, desarrollo social, bienestar, en cantidad o calidad diferente a lo que lograron otros países. El fracaso que fuimos en el siglo XX no es evidencia suficiente para desmontar el mito. Así son los mitos: separados de la realidad, autosuficientes, irracionales. Viven en la mente de quienes de niños fueron indoctrinados, en quienes permanentemente alteran la realidad para adecuarla a sus creencias.

Hoy se reforma Pemex. No la energía ni el petróleo, sólo la empresa. Es decir que para resolver un problema se fortalece su causa. De más está decir que es una solución absurda. Los creyentes del mito insistirán en que sólo así puede el país de la Revolución continuar existiendo. Los optimistas verán en la reforma el éxito de la negociación, una muestra fehaciente de la capacidad de los políticos. Desde fuera del mito, de la autocomplacencia, es evidente el tamaño del error. Un país de caricatura, como tantas naciones latinoamericanas lo hemos sido tanto tiempo. Una vez más, sólo Argentina supera nuestro ánimo autodestructivo: su gobierno ha expoliado por segunda vez los ahorros de su población. Y parte de la población lo festeja, como acá parte de la clase política celebra la reforma.

México jamás ha sido potencia petrolera, sino sólo por Cantarell, que se agota irremisiblemente. Nunca logramos construir una industria petrolera nacional, pese a nuestra producción y de ser vecinos del país que más petróleo ha producido en la historia. Pemex es una empresa ineficiente que ocupa al menos tres veces más personal del requerido, un pozo de corrupción, y que ahora reducirá los pagos al gobierno, apropiándose de más renta petrolera. Pero aunque se quedara con toda la renta, no le alcanzaría para desarrollar aguas profundas, de ese tamaño es la inversión que debe hacerse. ¿En dónde ganó México?

Hace 11 años que cayó la estructura del régimen de la Revolución, pero su mítica sombra sigue con nosotros. Nos hizo perder el siglo XX, y nos está haciendo perder el actual. País de mitómanos…

www.macario.com.mx

Profesor de Humanidades del ITESM-CCM



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