Así lo viví
Luis Carlos Ugalde
El Universal

Lunes 20 de octubre de 2008



Así lo viví es un libro que narra mi versión de los sucesos alrededor de la elección presidencial de 2006. Se trató de una elección legal y tranparente, incluso la más equitativa de la historia reciente de México, pero la percepción de un segmento de la opinión pública es otra. Para algunos, la elección fue democrática y ejemplar, para otros, fraudulenta. Para unos fue legal, para otros, se manipuló.

México debe caminar en el sendero de la democracia, la verdad y el aprendizaje colectivo. Es necesario aprovechar la experiencia de manera creativa para fortalecer la democracia, no para el denuesto y la calumnia. Sería una lástima que 2006 quedara en el imaginario colectivo como un bache histórico con base en la mentira y la difamación.

Después de meditarlo mucho, decidí publicar mi versión de este capítulo histórico. En ella se recoge parte de esa historia desconocida de 2006. Sólo una parte, porque es la que conozco de primera mano. La historia se centra alrededor del 2 de julio, e incluye las semanas y los meses previos y posteriores. Pero el libro inicia en 2003, cuando los consejeros del IFE fuimos electos. Termina en 2007, cuando renuncié como respuesta a una reforma del Congreso que destituyó a la mayoría de los consejeros que organizamos la elección de 2006.

A lo largo de los capítulos narro cómo actúan los políticos mexicanos en situaciones de conflicto y presión extrema, de incertidumbre y de pasiones desbordadas. Describo los dilemas que enfrentamos los consejeros, y los aciertos y errores que cometimos. Este libro no busca justificar, sino explicar; no es una apología ni tampoco una defensa, sino una narración personal de los hechos.

Por ser testimonio personal, también comparto con el lector mi estado de ánimo en momentos delicados y de alta presión. En ellos actué siempre con apego a la ley, pero movido también por mis convicciones y dudas, por mis anhelos y temores. Comparto la invasión a mi vida privada, la soledad que enfrenté, las calumnias que padecí. Pero también los momentos que convirtieron mi estancia en el IFE en una experiencia sumamente gratificante. Haber sido presidente del IFE siempre lo consideraré un privilegio y una gran distinción.

Como responsable de la conducción de la elección de 2006 considero una obligación dejar constancia de cómo enfrenté, con los demás consejeros, momentos claves de la historia reciente de México. Mi mayor deseo es que mi libro Así lo viví contribuya a reflexionar sobre nuestro pasado reciente; a revisar los errores; a mejorar las instituciones; a desterrar prácticas y costumbres obsoletas y a replicar aciertos. Ojalá contribuya a transparentar la manera como funciona el poder público en México; quiénes son y cómo actúan sus políticos; qué dicen en público y en privado; y cómo operan hoy nuestras instituciones. Iluminar esa faceta de la política, a veces desconocida para el público, es una forma de rendir cuentas a la sociedad. En mi caso, de dar cuenta de mi gestión.

Empecé el libro a principios de 2006 sin saber que sería un libro. Estábamos a más de seis meses de la jornada electoral. Me di cuenta de que en los meses siguientes viviría una de las experiencias más intensas de mi vida. Valía la pena tomar nota. Empecé a apuntar mis vivencias, encuentros y conversaciones. Escribía con frecuencia, sobre todo los fines de semana. Después del 2 de julio escribir se convirtió en una forma de reflexionar y comprender el conflicto. Escribir se convirtió en una suerte de diálogo conmigo mismo. No sabía si algún día alguien más leería estas narraciones. Pero escribía. No paraba de hacerlo.

Empecé este recuento de historias en México, en enero de 2006; lo concluí casi tres años después, muy al norte del hemisferio. Fui a vivir a Boston cuando concluyó mi gestión en el IFE. Ha sido mi casa desde entonces. Y Harvard, una de sus universidades, me ha dado la paz intelectual necesaria para redactar mis historias. Ojalá mi historia ayude a comprender mejor lo que México vivió. Pero, sobre todo, espero que lo narrado sirva para construir un mejor país.

Ex consejero presidente del IFE



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