¿México sin futuro?
Eugenio Anguiano
El Universal

Miércoles 08 de octubre de 2008



La crisis bursátil estadounidense se ha expandido en un doble proceso de contagio: por una parte cruzó el Atlántico para golpear a Europa occidental, donde los gobiernos de Gran Bretaña, el Benelux, Bélgica y Francia, Alemania e Irlanda luchan —cada quien por su lado porque al finalizar la semana pasada no hubo acuerdo para un plan colectivo de la Unión Europea— por rescatar de la quiebra a bancos y empresas hipotecarias, y por garantizar los depósitos de los particulares en la banca comercial; y por la otra, ya pasó del ámbito financiero al de la economía real, situación que apunta hacia una recesión en Estados Unidos y en otros países ricos.

Hace unas dos semanas, el secretario de Hacienda de México tuvo el descuido de decir que el problema estadounidense no afectaba las finanzas mexicanas, privadas o públicas, pero unos cuantos días más tarde tuvo que corregirse a sí mismo y reconocer que el frenazo de la economía vecina obliga a Hacienda a ajustar a la baja las estimaciones de crecimiento para este año.

La realidad se impuso: primero, la previsión de una severa reducción de las remesas de mexicanos que trabajan, con o sin documentos, en EU y luego, el hecho de que en una semana el peso perdió todo lo que había ganado en 2008 frente al dólar. No hace mucho tiempo que los expertos financieros señalaban que la solidez del peso era el indicador más claro de que los bancos establecidos en México y el sistema financiero resistirían bien el marasmo crediticio estadounidense.

Lo terrible en nuestro país es que junto al sombrío panorama de un crecimiento de la economía mexicana inferior a 2%, que traducido a ingreso medio por persona implica prácticamente estancamiento, tenemos la explosiva violencia nacional: al viernes pasado se contaban 3 mil 519 muertos por supuestas luchas entre el narcotráfico en lo que va del año, cifra superior a la de combatientes y fuerzas del orden muertas en Irak, donde se libra una guerra.

La combinación de inseguridad creciente y virtual estancamiento económico es extremadamente peligrosa, porque ambos problemas se refuerzan recíprocamente, para hacer de la cuestión de la violencia un mal todavía peor de lo que apunta su propia tendencia. Esto pone aún más en duda la gobernabilidad futura del país, toda vez que los esfuerzos del Estado mexicano en su conjunto por combatir la delincuencia y fomentar el crecimiento económico han fracasado hasta ahora.

Profesor investigador de El Colegio de México



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