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| Asesinos de inocentes |
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Editorial de EL UNIVERSAL El Universal Lunes 29 de septiembre de 2008 |
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En lo que va del año al menos 152 personas, niños, mujeres, jóvenes y hombres inocentes han sido asesinados en la guerra entre el gobierno y los narcotraficantes; lo más preocupante es que el objetivo de los criminales apunta cada vez más hacia ese sector. El atrevimiento criminal tuvo un punto de quiebre el 15 de septiembre, durante la fiesta del Grito de Independencia en Morelia, Michoacán. Aunque no fue el primer acto deliberado del crimen organizado contra la sociedad, el contexto permitió una asociación más clara con el terrorismo que hasta hace poco conocían los mexicanos a través de las noticias de Oriente Medio. La espectacularidad del suceso hizo preocupar incluso a los criminales, quienes, en un esfuerzo por deslindarse de los hechos, pegaron mantas para culpar a otros de los estallidos. Tienen razón para preocuparse, la penetración del narcotráfico en México no puede entenderse sin cierto nivel de tolerancia de la población. La sociedad tendría que entender que las granadas en Morelia fueron sólo la cúspide de una tendencia. Las víctimas civiles del narcotráfico, sin tener nexos en el negocio de la droga, son más que las fallecidas o heridas en aquella plaza. Se trata de comerciantes extorsionados a cambio de “protección”; estudiantes secuestrados; mujeres prostituidas; esposas, hijos, incluso bebés, asesinados por ser familiares de miembros de bandas rivales. Esos asesinos, secuestradores, traficantes de personas son quienes buscan la aprobación social. Financian fiestas masivas y pagan infraestructura en algunos poblados mientras torturan y matan a inocentes. La gente debe recordarlo siempre. Frente a la probable erosión de “legitimidad” del narcotráfico el Estado debe incrementar la confianza de la ciudadanía en la denuncia. Al final, por más que alguien esté indignado por el crimen organizado nunca denunciará a un vecino delincuente si sospecha que en la policía están sus cómplices. Entre los más de tres mil asesinatos vinculados con el narcotráfico en lo que va del año hay muchos maleantes abatidos en enfrentamientos con sus iguales; también polícías, soldados, marinos, jueces y fiscales. Ahora, cada vez que haya un incremento en la cifra, debe recordar que entre las víctimas hay personas inocentes como usted. Los jóvenes en la delincuencia Hoy, en su sección DF, EL UNIVERSAL publica que entre los detenidos de todos los días por cualquier delito siempre hay menores de entre 13 años y 17 años. Comienzan con crímenes menores como robo de autopartes pero a partir de ese piso se mueven con más facilidad hacia el robo con violencia, el secuestro y otros crímenes de alto impacto. Detrás de la estadística se encuentra una problemática social que permite el reclutamiento de esos niños. Ya dentro del crimen el ineficaz sistema de judicial y penitenciario se encarga de perpetuar el ciclo que va de la calle a la cárcel y visceversa. Mucho se ha discutido sobre policías, jueces, cadena perpetua y pena de muerte; ¿qué se ha propuesto para llevar a un niño a la universidad en vez de a una banda de rateros? Una respuesta integral es compleja, pero lo certero es que mientras se mantenga a los jóvenes sin hacer nada —por tanto sin expectativas— será más facil que sean seducidos por la aparente vida fácil del delincuente. Nunca tendrá México más jóvenes de los que tiene hoy, según las tendencias democráficas. Si de esos 27 millones una cuarta parte no estudia ni trabaja el país pierde por partida doble. Mantiene su mejor fuerza de trabajo inactiva y en riesgo de convertirse en una amenaza para el resto de la sociedad.
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