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| La guerra de México |
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John Bailey
El Universal Martes 23 de septiembre de 2008 |
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El 10 de septiembre The Washington Post publicó un editorial titulado “La guerra de México”. El Post es un periódico moderado y centrista, ampliamente leído en los círculos políticos y por autoridades de todo Estados Unidos. El objetivo central del editorial “La guerra de México” es alertar a la ciudadanía estadounidense sobre la gravedad de la actual violencia relacionada con la ofensiva del presidente Calderón en contra de las organizaciones de narcotráfico, así como demandar una mayor asistencia de Estados Unidos a México en la próxima administración, que asumirá el cargo en enero de 2009. El editorial es un tanto atemorizante al comparar la guerra de México con la violencia en Afganistán, pero el propósito, después de todo, es captar la atención de la gente. La mayoría de los datos son precisos. La violencia es la peor que haya visto en mis 40 años de seguir la política mexicana, y lo que está en juego es definitivamente dramático. Como lo destaca el periódico, el aspecto central de la guerra no es la aplicación rutinaria de la ley; es la estabilidad política y la sobrevivencia de la democracia mexicana. La mayoría de las recomendaciones son sensatas. Sin embargo, el editorial concluye con un razonamiento confuso que coloca a México en la misma categoría que Colombia y demanda más asistencia para “capacitar a las fuerzas mexicanas, en forma muy parecida a la que asesores estadounidenses han ayudado a profesionalizar el Ejército de Colombia”. El nuevo financiamiento estadounidense otorgado a través de la Iniciativa Mérida es un paso significativo en la dirección correcta. Algunos críticos señalan que 400 millones de dólares estadounidenses en 2008 no son ni de cerca suficientes para atender el problema de la violencia criminal. Pero lo esencial de la iniciativa no es tanto el dinero comprometido, sino que es un indicio de que Washington entendió la llamada de alerta. La violencia criminal amenaza la gobernabilidad democrática en México y Centroamérica, e intereses vitales de Estados Unidos quedan también amenazados. La próxima administración debe, en efecto, proporcionar sustancialmente más ayuda a nuestros vecinos del sur, pero no en la forma confusa sugerida por el Post. Enviar asesores estadounidenses para ayudar a profesionalizar el Ejército de Colombia tiene sentido cuando el objetivo es derrotar a una poderosa insurgencia guerrillera que busca deponer al gobierno. Este no es el caso en México, donde el objetivo es identificar, localizar y reprimir a organizaciones criminales fuertemente armadas. Es necesario en el corto plazo ayudar al Ejército mexicano porque la policía sufre graves problemas de ineficacia y corrupción. Pero la administración ha sido abundantemente clara en el sentido de que la asistencia no involucra la presencia de asesores militares estadounidenses en territorio mexicano. La prioridad a corto plazo de México es reprimir a las organizaciones criminales violentas, y el uso del Ejército es necesario. Pero el Post debió haber hecho énfasis en que la asistencia estadounidense debe ser proporcionada en el contexto de una estrategia más amplia para permitir que el Ejército mexicano deje de realizar tareas de aplicación de la ley internas, mediante el fortalecimiento y la profesionalización de las agencias policiales, de inteligencia civil y judiciales. En suma, no debe juntar a México con Colombia y debe analizar con más claridad los distintos papeles de la policía y las fuerzas militares en el combate a los grupos criminales. Mi preocupación es que el gobierno estadounidense sea demasiado rápido para usar al Ejército como una solución general en contra de las amenazas de seguridad que se perciben. Creo que los miembros del Congreso y de la administración Bush mejor informados reconocen la importancia del pensamiento estratégico y de la combinación de instrumentos y medidas, incluyendo asistencia para el desarrollo y los derechos humanos, necesarios para confrontar la violencia criminal. Es crítico que los medios de comunicación principales también entiendan correctamente su mensaje. (Traducción: Gregorio Narváez) *John Bailey es director del Proyecto México en la Universidad de Georgetown |
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