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Demetrio Sodi de la Tijera
El Universal Lunes 15 de septiembre de 2008 |
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Durante casi un siglo, septiembre fue el mes de la patria, en el que se dejaban de lado las diferencias políticas y los problemas nacionales y personales y se apostaba a la unidad de la nación. Los festejos alrededor de los héroes nacionales y la Independencia eran una razón para fortalecer la unidad y el orgullo de ser mexicanos. El grito en el Zócalo era una auténtica fiesta en la que participaba gente de todos los estratos socioeconómicos y unidos cantábamos, junto al presidente, el Himno Nacional. Lamentablemente, esas fechas que promovían la unidad, al igual que otras conmemoraciones como la marcha obrera, el 1 de mayo y el desfile deportivo por el aniversario de la Revolución, el 20 de noviembre, han sido convertidas en nuevos espacios para la confrontación. Nuestra transformación política ha fortalecido sin duda nuestra democracia y pluralidad, pero ha debilitado la unidad y tranquilidad del país. Lo que vamos a ver el próximo 15 de septiembre en el Zócalo, en donde se va a dar una auténtica disputa en la plaza para boicotear el grito presidencial, es sólo una muestra de la profunda confrontación política que vivimos. La descalificación y lucha política no respetan nada, ni las fiestas patrias, y están provocando una división entre los mexicanos que no sabemos a qué extremos puede llegar. Declaraciones de políticos irresponsables sobre la posible caída del presidente Calderón o actos para provocar que el gobierno fracase no tienen justificación, y ponen en riesgo no sólo la estabilidad económica y del empleo, sino la paz y la unidad del país. Qué triste ha sido ver cómo se eliminó el informe presidencial en lugar de sustituirlo por un diálogo abierto y respetuoso entre los legisladores y el Presidente, como sucede en la mayoría de los países democráticos. El informe era un acto presidencialista, pero eliminarlo en lugar de sustituirlo por un diálogo respetuoso es un retroceso. Más allá del costo político electoral que esta estrategia de confrontación y descalificación está teniendo en el PRD, su efecto negativo en la economía, las inversiones, el empleo y, sobre todo, el optimismo y la unidad del país y los mexicanos es cada día mayor. Faltan cuatro años del gobierno actual, Felipe Calderón no va a caer, pero mantener durante todo el sexenio este clima de confrontación y descalificación afectará severamente a la gente. En estas fiestas hay poco que festejar, pero si queremos revertir la actual situación llegó el momento de aislar a aquellos a quienes lo único que les importa es hacer fracasar al gobierno, y comprometernos todos en este mes patrio con el diálogo, la búsqueda de acuerdos y la unidad nacional. Felices fiestas patrias. demetriosodi@hotmail.com Analista político
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