Un Congreso acotado
Miguel Alemán V.
El Universal

Miércoles 06 de agosto de 2008



Quien es capaz de autolimitarse es más apto para lograr lo extraordinario. En las últimas semanas los legisladores mexicanos inventaron dos palabras que han sido plenamente incorporadas al lenguaje legislativo: “tribunazo” y “calderonazo”, ambos conceptos

suponen un comportamiento no aceptado por parte de los legisladores. El primero es la síntesis del acto de una minoría que toma la tribuna como recurso para impedir que una ley o decisión sean aprobadas por la mayoría. El segundo significa la maniobra inversa, por la cual otra fracción legislativa realiza un hecho sorpresivo para lograr que dicha decisión se logre a pesar de la otra.

En suma, estas dos situaciones implican la inevitable necesidad de que el propio Congreso realice los esfuerzos necesarios para acotar y formalizar aquellos aspectos que requieren transitar del acuerdo político temporal a la normalización jurídica permanente. Uno de estos aspectos es el que corresponde a los servicios novedosos que ofrecen diversas empresas y personas dedicadas al cabildeo legislativo. Esta tarea no es otra cosa que estar presente ante los legisladores con el fin de informarles y ofrecerles los datos y argumentos necesarios para apoyar el sentido de una ley a favor de su cliente.

En el Congreso estadounidense los mecanismos legales que dan transparencia a las relaciones entre los grupos de interés dentro de un código de ética están sustentados en una legislación que obliga a las personas o empresas que ofrecen los servicios de cabildeo a registrarse en el Congreso, así como el importe de las cuotas que se cobran por dicho servicio.

A su vez, el Congreso de Estados Unidos está obligado a hacer públicos esos registros, con lo cual se logra dar mayor transparencia a los trabajos de los grupos de interés, al tiempo que el ciudadano tiene acceso a los temas y a la labor que legalmente realizan las organizaciones para incidir en el diseño legislativo.

La ley de cabildeo en México no puede esperar, sobre todo cuando el Congreso se apresta para tomar las decisiones más trascendentes de estos tiempos.

Golpe en la mesa

Por más que parezca rutina, el país no se acostumbra a vivir en un círculo vicioso de impunidad-complicidad en materia de seguridad pública. Escuchemos a la sociedad decir: “¡Ya basta!”.

articulo@alemanvelasco.org

Político, escritor y periodista



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