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| México-China |
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Eugenio Anguiano
El Universal Miércoles 16 de julio de 2008 |
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Felipe Calderón es el séptimo jefe de Estado de México en visitar la República Popular China. Desde el establecimiento de relaciones diplomáticas con esa nación en febrero de 1972, todos nuestros presidentes han efectuado la peregrinación a lo que hoy es la factoría mundial, aunque atraídos por razones diferentes. Al principio fue el punto de inflexión histórico de la guerra fría, marcado por la recuperación del asiento de China en las Naciones Unidas de parte del Estado maoísta, y su apertura política al exterior, lo que movió a los mandatarios mexicanos a presentarse en la plaza de Tiananmen (puerta de la paz celestial) o en el interior del Palacio del Pueblo para ser recibidos con todos los honores por sus homólogos chinos. La reciprocidad en cuanto a visitas oficiales de tal nivel no ha sido pareja, debido principalmente a las vicisitudes de la política china, reflejadas en el hecho de que, apenas en 1977, se nombró a un presidente chino después de la defenestración del anterior a fines de 1966, en plena revolución cultural, pero los últimos dos ya han venido en visita oficial a México. Estos intercambios protocolarios del más alto nivel político no son algo banal, sino una manifestación de las prioridades de política exterior de ambos países. Para el nuestro es clara la determinación de forjar vínculos estrechos con China, por considerarse que ello beneficia al desarrollo de México, y aunque los resultados no corresponden todavía al esfuerzo político realizado, ello obedece, más que a falta de imaginación, a fallas en la aplicación de una acción coordinada del gobierno y de los sectores productivos nacionales para aprovechar el formidable marco institucional forjado a lo largo de estos 36 años de relaciones sino-mexicanas. A la larga lista de acuerdos y convenios bilaterales ya existentes, el presidente Calderón agregó otros seis, entre ellos uno para la promoción y protección de las inversiones recíprocas. China es el país en desarrollo que más inversiones extranjeras recibe en el mundo, y también exporta capital para asegurarse insumos estratégicos, de allí la importancia del instrumento. En lo político, Calderón reiteró el apego al principio de una sola China y señaló que la soberanía de ésta sobre el Tíbet es indiscutible; ya se anuncia una visita del Dalai Lama a México y para que se cumpla el compromiso de Calderón, tal visita deberá circunscribirse al ámbito meramente privado. Profesor investigador de El Colegio de México
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