Gigante encadenado
Alejandro Gertz Manero
El Universal

Miércoles 09 de julio de 2008



México es como un joven gigante encadenado que se mueve a duras penas y avanza con lentitud y gran dolor, en razón de todas las amarras y las cuerdas que rodean e inmovilizan su crecimiento natural.

Son ejemplo de ello la economía informal y el ambulantaje, que superan 60% de ese rubro productivo y que llegan en algunos casos a casi 90%, mostrando así la necesidad ingente de producir y comerciar, la cual se enfrenta a las murallas fiscales, jurídicas, burocráticas y sobre todo a los ámbitos brutales de la corrupción; y en ese drama sobreviven millones de jóvenes mexicanos explotados inmisericordemente por selectas mafias de fariseos que elevan sus monumentos a la impunidad en los grandes edificios y en las construcciones faraónicas de todo el país.

En la educación, la juventud nacional choca contra un verdadero monstruo de corrupción y manipulación sindical y política que medra a costillas del presente y del futuro de los mexicanos, mientras se solaza dando ejemplo de corrupción electoral y de inmoralidad rampante y cínica.

En materia de seguridad y justicia, toda la población es víctima de un sistema que se creó hace 80 años para servir al poder y a su corrupción, y que ahora ya tiene dos amos: las burocracias que lo manipulan para sus fines inmorales y los inmensos y aplastantes poderes del narcotráfico y el crimen organizado, que se han ido adueñando de la mayor parte de esas instituciones para convertirlas en un sicariato que a diario se disputa a sangre y fuego las cabezas y los cuerpos de quienes los traicionan o eventualmente se atreven a enfrentarlos.

En materia política y electoral, el oligopolio partidista y las aristocracias burocráticas, que están adueñadas por ley y de facto de la vida pública, imponen a sus incondicionales y luchan entre ellas para adquirir o conservar el inmenso poder que injustamente detentan, mientras la mayoría del pueblo indefenso las repudia y no vota, y aquellos que lo hacen en buena parte son acarreados a cambio de chantajes o privilegios injustos.

Si a ese gigante inmenso, joven y vital que es el México que pintó magistralmente David Alfaro Siqueiros no hay quien le corte sus cadenas, finalmente éste las habrá de reventar, librándose de ese yugo injusto para retomar el gran destino que nuestra patria merece.

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Doctor en Derecho



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