Germán, así no
Manuel Camacho Solís
El Universal

Lunes 30 de junio de 2008



Aunque en la izquierda y en amplios sectores del PRI, Germán Martínez provoca irritación, yo lo he conocido en momentos donde mostró responder a sus convicciones e intentó abrirse al diálogo. En la derecha ha sido un político de partido, doctrinario; hasta ahora no ha sido un negociante vulgar.

Entiendo que, como dirigente del PAN, esté en la lucha política. Que, como hombre cercano a Felipe Calderón, esté comprometido en defenderlo y protegerlo. Su lealtad es sincera. Entiendo, incluso, que sus declaraciones sean en ocasiones apasionadas y, por el tono, dé la impresión de ser intolerante.

Germán está en su papel cuando combate a la izquierda. Sus posiciones son tan legítimas, como las del PRI y las nuestras. Al fin y al cabo somos parte del mismo país y de una pluralidad que nosotros no inventamos, sino que tiene historia y sustento social.

Lo que sorprende es su reciente declaración donde atribuye, al jefe de Gobierno, toda la responsabilidad de los hechos trágicos ocurridos en el DF. Su declaración fue tan desproporcionada que pasó a páginas interiores. Preocupa que Germán pretenda sacar ventaja política, cuando en medio está la tragedia humana; que utilice un rasero distinto para evaluar los excesos de la policía ajena, cuando nunca ha levantado un dedo frente a los excesos de la propia. En materia de derechos humanos y criminalización de la lucha social no hay medias tintas.

Por su declaración, da la impresión de que están muy enojados. ¿Qué Felipe Calderón ya agotó su resistencia política?

Concibo que las posiciones de AMLO sean irritantes para Calderón. Que los cuestionamientos permanentes a la legitimidad de la elección presidencial les irriten.

Comprendo que estén molestos por el descarrilamiento de su reforma energética, los resultados del debate en el Senado y la convocatoria a la consulta ciudadana sobre el petróleo que el propio Marcelo Ebrard encabezó.

El enojo es explicable, pero no justifica llegar al extremo de la calumnia que, expresada desde el poder federal, huele a intimidación. Al menos para quienes crean que, en la relación entre políticos profesionales, a pesar de las diferencias, no deben cerrarse las vías del diálogo ni olvidarse que el camino es largo y está accidentado. Que en las actuales condiciones, quien rompa los límites se va a disparar a los pies.

Si la ira empieza a dominar las reacciones del poder, estaríamos entrando a una fase de mayor riesgo, justo cuando los impactos de la carestía, la violencia y el enfrentamiento sobre el petróleo están a la vista.

De ser así, estaríamos ante el desenlace más desafortunado de un conflicto político que se inició en 2006 y que no está resuelto. Estaríamos ante el anuncio de la disposición gubernamental a acusar sin fundamento y a utilizar el aparato del Estado en contra de sus adversarios políticos, sin límites morales ni límites legales. Por eso, con serenidad, seriedad y convencimiento, digo: Germán, así no.

Miembro de la Dirección Política del Frente Amplio Progresista



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