Crisis alimentaria global
Luis Maldonado Venegas
El Universal

Viernes 27 de junio de 2008



La crisis alimentaria avanza ya sobre los países más pobres, acompañada de crisis financiera internacional, problemas en los mercados de crédito internacionales, desaceleración del crecimiento económico global y estadísticas preocupantes. El aumento de precios en alimentos básicos se ha acelerado. El incremento en la demanda, las adversidades climáticas y el mayor uso de tierras de cultivo para producir “combustible verde” hacen prever que empeorará la desnutrición de mil millones de personas; 15.7 millones de indigentes se incorporarán a la miseria en América Latina y se agravará la situación de pobreza de más de 50 millones de mexicanos.

Aún queda riqueza biológica y en ella puede estar la solución para esta crisis. Pero hay que recordar lo hecho por el hombre en el último siglo. Según expertos, se han perdido 3/4 partes de diversidad genética de las variedades de cultivos agrícolas y cientos de las 7 mil razas animales registradas están amenazadas de extinción. Para decirlo en toda su crudeza, hoy la mayor parte de los alimentos básicos del mundo proceden de 12 cultivos y 14 especies animales. Este sombrío escenario tiene traducción: prolongada crisis social en puerta, “la peor de la historia moderna” según los especialistas.

El problema se veía desde 2007, cuando el precio de los cereales aumentó 41%, 60% el de los aceites vegetales y 83% los productos derivados de la leche, por ejemplo. El caso del trigo ha sido más espectacular: de marzo de 2007 a marzo de 2008 su precio creció 130%.

Para Dominique Strauss-Kahn, director del FMI, el problema podría llevar a desbalances comerciales con posible efecto sobre las naciones desarrolladas, de forma “que no es sólo una cuestión humanitaria” sino de estabilidad internacional. Jacques Diouf, director general de la FAO, dijo a principios de junio en Roma que ante la crisis “el tiempo de los discursos ha terminado”. Pero todo lo que ocurrió durante una conferencia en Roma fueron discursos y expresiones de preocupación de los 40 jefes de Estado o de gobierno asistentes.

Para la región latinoamericana las cosas no pintan color de rosa. José Luis Machinea, secretario ejecutivo de la Cepal, confirmó hace unos días que la crisis alimentaria empeorará la situación de quienes ya viven en la pobreza.

México no está a salvo de esta crisis porque su inseguridad alimentaria va en aumento. Las medidas de emergencia anunciadas por el gobierno federal son eso: medidas de emergencia ante un grave problema, resultado del abandono oficial y de rezagos acumulados durante décadas. El campo ha carecido de un sistema de planeación y estímulos de largo aliento para más de 20 millones de mexicanos dedicados a hacer producir la tierra para que otros 80 millones se alimenten. Se han erosionado programas de apoyo social que hoy el propio gobierno invoca con urgencia para enfrentarla. La producción nacional de alimentos ha caído en picada en la medida en que, en sentido opuesto, crecen nuestras importaciones. Y ya sabemos lo que le pasa a un país cuando no produce los alimentos que su pueblo demanda.

Además, el campo de México enfrenta ya otro gravísimo problema que parece irreversible: faltan brazos jóvenes para cultivarlo. Los hijos de los campesinos, por miles, han emigrado al norte atraídos por una esperanza de vida mejor. Se ha dicho hasta la saciedad: los campesinos son pobres, no improductivos. Piden oportunidades, no compasión. Es nuestra viabilidad como nación lo que está en juego.

ggaconvergencia@hotmail.com

Presidente del Comité Ejecutivo Nacional de Convergencia



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