Nadar sin salvavidas
Jorge Chabat
El Universal

Miércoles 18 de junio de 2008



La historia política de Santiago Creel es muy peculiar. Después de ser consejero del IFE y diputado plurinominal, en el 2000 decide volar por sí solo y compite por la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal, la cual pierde frente a López Obrador.

Curiosamente, como premio a su derrota es nombrado secretario de Gobernación por el presidente Fox. Después de cinco años en el cargo, en el cual tiene el peor desempeño del que se tenga memoria en un inquilino de Bucareli, se lanza a competir por la candidatura presidencial del PAN con la bendición de Fox y del presidente panista Manuel Espino. Sin embargo, a pesar de la cargada de Los Pinos en su favor, pierde de manera abrumadora frente a Felipe Calderón. Curiosamente, otra vez Fox lo premia, entonces con una senaduría plurinominal y con la jefatura de la bancada panista en el Senado.

Tenemos pues, la historia de un político con suerte que es rescatado una y otra vez de sus derrotas por los poderosos de la política. Y, en esa lógica, muchos llegaron a pensar que podría competir una vez más por la Presidencia de la República, de la mano de la diosa fortuna. Es por ello, quizá, que su remoción como coordinador de la bancada panista en el Senado ha desatado una amplia serie de especulaciones.

La lista de explicaciones sobre la remoción de Creel como jefe de los senadores panistas es larga. Va desde el mal manejo de los debates-monólogos en torno a la reforma energética hasta su supuesta cercanía con el PRD, pasando, desde luego, por su deseo de ser candidato a la Presidencia, sus conflictos históricos con el presidente Calderón y los conflictos con las televisoras, hasta la exposición de su vida personal en los medios.

Sin embargo, no hay que darle tantas vueltas al asunto. Creel nunca tuvo la confianza de Germán Martínez ni del equipo de Calderón. Ni ahora ni antes. En el pasado por nadar de muertito, por no hacer nada para no afectar su imagen, lo que a la postre fue causa fundamental de su derrota como precandidato presidencial.

Recientemente, porque en su afán de reinventarse no siempre seguía los lineamientos de su partido. De hecho, lo que extraña no es su remoción, sino que ésta se hubiera tardado tanto.

El puesto de Creel en el Senado era una herencia de Fox y de Espino. Es absurdo pensar que se iba a quedar ahí todo el sexenio. Claro, más de alguno pensará que su salida del cargo es injusta. Curiosamente, los que más lo defendieron fueron el PRI y el PRD, quienes seguramente ya se frotaban las manos de gusto pensando que el candidato panista a la grande sería Creel.

Pero no hay nada de injusto en ello. Es parte de los ajustes normales en cualquier partido. En todo caso, lo que sí parece claro es que la fortuna parece haber abandonado a Creel. No se ve ya la mano que lo rescatará de sus errores políticos.

Ahora tendrá que nadar sin salvavidas. Como todos. Como lo hizo Calderón en 2005 para ganar la candidatura panista. Ahora veremos de qué está hecho Santiago Creel.

jorge.chabat@cide.edu

Analista político e investigador del CIDE



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