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| ¿Y los salarios, señor Presidente? |
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Enrique del Val Blanco
El Universal Jueves 29 de mayo de 2008 |
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Aunque parezca increíble, durante los últimos días el tema de la crisis por los aumentos de precios en los alimentos es de tal magnitud que le está ganando en notoriedad al tema del narcotráfico, sobre todo en la cuenta de los decapitados o asesinados que aparecen todos los días en los medios de comunicación, donde también todo apunta al hartazgo de la población al ver y leer noticias sobre tales sucesos. Ahora el tema del impresionante incremento de precios de los alimentos ha cobrado auge e incluso ha hecho que el Presidente de la República se haya reunido el sábado pasado con parte importante de su gabinete para revisar la situación, y de paso tomar las riendas del problema, fijar acciones y hacer declaraciones destinadas a calmar a la población —cosa que no ocurrirá, pues una vez más este gobierno se equivoca al creer que con declaraciones y medidas parciales sin gran impacto real en los precios se puede contener lo que ya está sucediendo. Sobre este tema, empecemos por comentar que han pasado dos meses en los que los encargados de estos rubros “se han hecho patos”, como se dice coloquialmente. Tanto el secretario de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación como el de Economía venían dando declaraciones, argumentando la inexistencia de problemas y que en este país no ocurriría nada parecido a lo que estaba sucediendo en el mercado mundial de granos y otros productos alimenticios. Ahora ha sido el señor Presidente quien ha tenido que salir al primer plano para tratar de paliar el problema, que si sus funcionarios fueran capaces por lo menos habrían tomado algunas acciones y sobre todo informado con veracidad a la población sobre lo que ya se esperaba. El asunto, por muy complicado que parezca, es muy sencillo. Como lo manifestó la semana pasada la economista italiana Loretta Napoleoni en un brillante artículo en El País de España, argumentando con hechos que alimentos hay, el único problema es que están a precios de petróleo, por lo cual por lo menos más de mil millones de personas en el mundo pasarán hambre. El problema empezó a crecer poco a poco, cuando la producción de muchos países se destinó a la exportación, descuidando el consumo nacional al aplicar la política exigida por los organismos internacionales y a la cual sucumbieron los países, incluyendo el nuestro. Hoy la política alimentaria no la deciden los gobiernos nacionales, sino las grandes compañías multinacionales que con esta crisis están “haciendo su agosto” obteniendo como nunca las mayores utilidades, resultado de la especulación para la cual son muy buenas, mientras que los gobiernos son muy malos para pararla. La política neoliberal aplicada por los gobiernos priístas y panistas, de fomento y defensa del Tratado de Libre Comercio, hizo que este país pasara de tener seguro su abasto de los principales granos alimenticios a importarlos de manera creciente y permanente, afectando además los empleos en las áreas rurales. Esto es parte de la modernidad que nos anunciaban los miembros de los gobiernos hace 20 y 30 años. Esperamos que por lo menos hagan un acto de contrición y reconozcan que se equivocaron rotundamente, por lo menos en lo referente a la apertura del campo. Varios medios de comunicación han hecho comparaciones del costo de la canasta de alimentos de un año a la fecha. En ellas se observa con claridad que por lo menos en los últimos cinco meses el precio de los alimentos en general ha aumentado más de un 20%. Es este renglón el que ha registrado la mayor alza en los últimos 11 años. Si el gobierno acepta, como lo está haciendo, que tenemos un grave problema con el aumento de los precios de los alimentos, y muestra de ello es el incremento de más de 20% al subsidio que otorga la Sedesol a los pobres, lo cual era necesario, también debería considerar que el gran tema es que no sólo los pobres son los que se ven afectados, sino el grueso de la población que percibe un salario, el cual ya no le alcanza; y el salario continúa siendo la única mercancía que no ha subido de precio. Es una actitud poco solidaria del gobierno y sus aliados, los industriales y comerciantes, el que no consideren que el incremento salarial para este año, de alrededor de 4% respecto de 2007, ha sido fácilmente rebasado con los aumentos de precios de los alimentos, a los cuales la población en general y sobre todo la sujeta a ese incremento salarial le destina más de 60% de su ingreso familiar. Si el gobierno no toma decisiones en cuanto a la urgente necesidad de aumentos salariales de emergencia, o como le quieran llamar, se estará generando una crisis de mayores proporciones, ya que a millones de mexicanos hoy no les alcanza lo que ganan para llenar su canasta y se ven obligados, ellos y sus familias, a pasar hambre. Y estamos hablando de más de 50% de la población de este país. Sin duda en las condiciones actuales es real la necesidad de otorgar un incremento de los salarios en general, para que no sólo los más pobres sino la mayoría de las familias tengan condiciones para enfrentar los aumentos de precios. Cuanto más se tarden más costoso, no sólo económica sino política y socialmente, será para el gobierno y la iniciativa privada. Ojalá y recapaciten a tiempo. Analista político y economista
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