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| ¿Política o educación? |
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Esteban Moctezuma Barragán
El Universal Viernes 16 de mayo de 2008 |
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De entre las negras notas de atentados y asesinatos, y las decepcionantes divisiones entre los grupos políticos, surge una buena noticia: la Secretaría de Educación Pública y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación firmaron ayer una alianza educativa. Esta alianza puede ser base del diálogo serio y permanente que debe darse entre la autoridad educativa y su sindicato para actuar ante la compleja, difícil y urgente necesidad de elevar la calidad de la educación en México. Felicidades a las dos damas: Josefina Vázquez Mota y Elba Esther Gordillo. La alianza es sin duda un signo alentador y merece el apoyo general, pero son obligadas las preguntas: ¿por qué hasta ahora? ¿Por qué no se firmó antes? Tratemos de explorar una posible explicación: Toda autoridad educativa llega a la SEP con una carga en la espalda, desde el mismo momento en que pone un pie en el edificio de la calle de Argentina. Me refiero a la relación con el SNTE. Así, empieza el desfilar de asesores que recomiendan a los nuevos funcionarios qué hacer frente al “monstruo” y les comentan: “No se puede avanzar en materia educativa con el SNTE obstaculizándolo todo”, “La mayor dificultad para mejorar la calidad educativa es el SNTE”. Al nuevo secretario o secretaria, lo enfrentan con un falso dilema: elegir entre la política o la educación. Si elige la lucha política, empieza equivocándose. No es esa la atribución por desempeñar. Esto, en vez de pensar en los alumnos mexicanos, los lleva a pensar en los líderes sindicales. En vez de analizar la escuela, centran su atención en las secciones gremiales. Enfocan su estrategia para combatir el poder del SNTE, en vez de combatir el analfabetismo. Se sueña la autoridad como el único poder real en el sector. Como los líderes del SNTE han visto llegar e irse a decenas de servidores públicos, muy rápidamente los “huelen” y catalogan. Cuando las nuevas autoridades se enfocan a un esquema de lucha de poder, más que a la propuesta educativa, los miembros del sindicato se alertan y defienden. Es en estos momentos cuando el sindicato empieza a batir los tambores de guerra. Es cuando empiezan a golpear en los medios, cuando descalifican en todos los foros a los entrantes servidores públicos, cuando se movilizan. Por ello, mi sentir es que la SEP en diciembre de 2006 tuvo malos consejeros y se dejó llevar, hasta hace unas semanas, por juicios maniqueos. Fue después de un extrañamiento público por parte del C. Presidente Felipe Calderón, al exigirle a su titular que se “pusiera las pilas”, que la SEP se convenció de que es mejor optar por la educación que por la lucha política, que es mejor caminar buscando soluciones conjuntas con el sindicato, diferenciando lo laboral de lo educativo, que continuar con un enfrentamiento estéril. Eso se reconoció ayer. Por eso mismo, a muchos les quedó la sensación de que ayer se inició el sexenio en materia educativa. Esperamos que los formalismos de la firma de la alianza y el anuncio común de realizar un verdadero esfuerzo por la educación de nuestras niñas y niños mexicanos se materialicen en acciones y resultados concretos. Para lograrlo, la SEP y el SNTE cuentan con mucha sociedad dispuesta a entrarle de lleno a la “pulpa” del cambio y rescatar el tiempo perdido. emoctezuma@tvazteca.com.mx Presidente ejecutivo de Fundación Azteca
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