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| Migrantes empresarios |
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John Burstein W.
El Universal Viernes 09 de mayo de 2008 |
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Ese dólar lo gané duramente”, re-capituló Víctor Díaz. Estaba a discusión el futuro de sus ganancias como trabajador migrante en los campos de cultivo de Maryland, Estados Unidos. Como promotor de desarrollo internacional, yo le había propuesto que enviara algo de su dinero de regreso a México, para apoyar proyectos comunitarios en el “Programa 3 x 1”. La resistencia de Víctor, de Chamula, Chiapas, a esa idea, y su contra-propuesta, nos dice mucho. El Banco Inter Americano de Desarrollo (BID) está invirtiendo grandes cantidades en buscar formas de transformar los envíos monetarios en herramientas efectivas para el desarrollo. Pero hasta la fecha no han logrado canalizar mayores fondos a la inversión productiva. Aun las agencias como Western Unión las cuales habían hecho pingües ganancias con pocos riesgos con el cobro por servicios de transferencias internacionales de dinero, han visto mucho de su clientela pasar a los servicios financieros de tiendas callejeras de aparador, manejadas por latinos, que han proliferado por Estados Unidos. La caótica situación legal —o ilegal— de los migrantes no les ayuda; los indocumentados prefieren pagar por no verse en lugares más públicos. Once millones de mexicanos de primera generación están ahora en EU y las políticas como el Programa 3 x 1 tendrán un objetivo interesante de poner el desarrollo en manos de los migrantes y sus familias. Cada peso en envíos de “remesas colectivas” mueve tres más (los cuales vienen de los gobiernos federal, estatal y municipal) para carreteras, canchas deportivas, y otras obras públicas, así como para proyectos productivos, en sus pueblos de origen. Pero las dudas están ampliamente difundidas entre los migrantes. Los remitentes de dólares duramente obtenidos con su sudor se sienten ambivalentes acerca de tener que financiar al gobierno para que haga lo que se supone debe hacer: infraestructura. En su visión, la participación a 3 x 1 realmente ¡es un impuesto de 25% aplicado al valor de sus envíos! “Ya hay suficiente corrupción como están las cosas”. Ese fue el mensaje de Víctor, aún cuando él está ansioso por ver más actividad productiva, y no solamente consumismo en su tierra materna. Presentó su contrapropuesta. Nada de subvenciones al gobierno, ni innecesarios torcimientos de brazos para fomentar el interés estratégico en su pueblo natal. El consejo de Víctor para promover el desarrollo local fue el de canalizar préstamos a base de los envíos. Él declaró que por su parte estaría encantado de “invertir” —ésa fue su palabra— en proyectos en su Chiapas natal, mediante el entendimiento de que le regresaran su dinero para cuando él lo necesite en el futuro distante. Esta idea recombina las piezas del rompecabezas. Estas “piezas” son: (1) comunidades rurales actualmente no sustentables; (2) remesas, y (3) gasto público. En resumidas cuentas, la política de gobierno hasta la fecha dirige este último hacia los más pobres de los pobres, y deja que las segundas subsidien a las primeras. La propuesta de Víctor canalizaría esta última pieza, el gasto público, a fin de reforzar las remesas hacia cooperativas y empresas pertenecientes a las comunidades rurales. Pero se requiere de una pieza más: un canalizador efectivo. La contrapropuesta requiere una especie de banco de inversiones para el desarrollo de la comunidad; esto es: una institución microfinanciera, de las cuales ya hay experiencias positivas, pero no financiadas por el Estado. Esto implicaría que el gobierno volviera a responder al interés público de la promoción del crecimiento económica, en particular en el sector rural. Pero no se debe limitar a la responsabilidad del gobierno mexicano. Además, miramos la responsabilidad del otro lado. La viabilidad de instituciones de ahorro y préstamo para el desarrollo puede que no dependa en absoluto de la normalización de las leyes de inmigración y las políticas de Estados Unidos. Pero contribuiría a reabrir la circularidad en lo que concierne a la migración entre México y Estados Unidos, al beneficio de los dos países y de las comunidades transnacionales en construcción por sí mismas hoy. Presidente de FORO para el Desarrollo Sustentable, A.C., una organización sin fines de lucro con sede en San Cristóbal de las Casas, Chiapas
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