![]() | |||
| Tiempo |
|
Germán Martínez Cázares
El Universal Martes 22 de abril de 2008 |
|
|
|
Tiempo, quieren tiempo los perredistas. Piden más tiempo para, dicen, discutir sesudamente la reforma a Pemex. No están dispuestos a la improvisación los legisladores del PRD; sus socios del PT, siempre responsables, están muy preocupados en legislar al vapor, nunca sobre las rodillas, militan contra el albazo legislativo. Reclaman el tiempo porque están interesados, todos los integrantes del famoso FAP, en celebrar un amplio debate con el que se aclaren los alcances y límites de la reforma petrolera que propone el presidente Calderón, para estudiarla, mejorarla y enriquecerla. En verdad, ¿los perredistas creen que los panistas nos chupamos el dedo? Quieren tiempo, sí, pero para organizar el sabotaje de la reforma energética. Quieren tiempo, sí, para reagrupar a sus huestes y bloquearla. Quieren tiempo porque apuestan a que cada día que pasa es un día triunfal sin la necesaria reforma. Por cierto, cada día que pasa compramos aproximadamente medio millón de barriles de gasolina refinada en el extranjero, a un valor estimado de mil 500 millones de dólares. De interés nacional la tardanza, ¿no? La verdad es que el PRD quiere tiempo porque sabe, como Aristóteles, que el tiempo es la duración del movimiento, de su propio movimiento opositor. Están claros los perredistas de que una resolución en el tema del petróleo, cualquiera que fuere, inmediatamente exhibiría el descuartizamiento interno que está produciendo la sucesión de Leonel Cota en la presidencia del PRD. López Obrador ordenó el asalto contra la reforma energética, y ese viaje pasaba por detenerse unos días a tomar el control de los grupos parlamentarios y de su propio partido. Cuando los radicales perredistas tomaron las tribunas parlamentarias, ejecutaron también en esa misma sesión el asalto al control o a la coordinación de sus grupos parlamentarios. No les salió bien su asonada, ni terminan por acabar con los moderados, ni por colocar a Encinas en la jefatura del PRD, por eso ahora quieren tiempo, tiempo para acabar el abordaje. Sin embargo, ese juego es ilegal. La toma de las tribunas es un acto contrario a las obligaciones de civilidad política que deben observar los partidos políticos. Interrumpir el normal desarrollo de los órganos de gobierno debe ser sancionable por el Instituto Federal Electoral. Pero el PRD insiste en exigir tiempo, ahora, de plano, reclama que no se celebre un periodo extraordinario para discutir y votar la reforma a Petróleos Mexicanos. ¿No que querían debatir? Alargar el tiempo de discusión y votación de la iniciativa presidencial para fortalecer a Pemex es una trampa. Es un simple timo de parte de los que sin propuesta de nación, ya no digamos de Pemex, sólo buscan poner piedras en el camino modernizador para ver si en alguna de ellas pisa y resbala el gobierno de la República. La engañifa no va a funcionar. Debemos cuidar la reforma, sobre todo la sustancia modernizadora de Pemex. Después, debatirla con las reglas, tiempos y procedimientos que acuerden los legisladores y entonces, sin duda, votarla, a favor o en contra, pero votarla; sin mirar el reloj que mide el tiempo. Sólo faltaba que después de mandar al diablo a las instituciones, ahora también el frustrado defensor del chapopote se sienta eterno, y no le interese el tiempo que pierde la nación con sus enfados. *** Escribir sin contar es como vivir sin vida, dijo Juan Gelman. Recibirá mañana en Alcalá de Henares, España, el Premio Cervantes por su poesía humana. Presidente nacional del PAN
|
|
© Queda expresamente prohibida la republicación o redistribución, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL |