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| Coyuntura económica |
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Carlos Bazdresch P.
El Universal Jueves 03 de abril de 2008 |
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La situación coyuntural de la economía del país se ha complicado. En el escenario político se observan dificultades para que el gobierno logre la aprobación de las leyes cuya vigencia es necesaria para operar con más éxito. La oposición es parte del problema, en particular las huestes acaudilladas por AMLO. Otra parte se debe a errores del propio gobierno. Destaca la pretendida reforma a la legislación referente a Pemex. Pronto aparecerá la lucha contra mil cosas más. El Congreso quizá trabaje mucho pero logrará poco. Se requieren más credibilidad y apoyo para que el gobierno tenga éxito en esta labor. En lo económico, aparte de que el aparato productivo sigue marchando a un ritmo muy lento, preocupa el posible impacto de la recesión estadounidense. También preocupan otras cosas. Destaca la urgente necesidad de lograr mejores resultados macroeconómicos, en particular más empleo. Lograr esto sí le daría apoyo popular a Calderón. Pero… ¿Cómo hacerlo? Es fácil mantener una inflación baja si la economía no crece. El “chiste” es lograr que la economía crezca manteniendo un ritmo bajo de inflación. Muchos países lo logran, ¿por qué nosotros no? No tengo una respuesta a esa pregunta. Aparentemente, el problema para lograr un crecimiento más alto está en que la inversión crezca aun cuando se mantenga un ritmo inflacionario bajo mediante el control monetario que impone el banco central del país. Sin embargo, aparentemente no ha ocurrido suficiente inversión. Con todo, la situación actual no es tan grave y, de hecho, se ha abierto una oportunidad. Ya ha ocurrido una devaluación del peso, no frente al dólar, pero sí ante el euro y las monedas ligadas al mismo. Esto ha generado más exportaciones, sin que se haya presentado una presión inflacionaria notable. Esa devaluación seguirá sucediendo y continuará impulsando, por un tiempo, las exportaciones mexicanas a Europa y otros países cuyas monedas se hayan revaluado frente al dólar. Este proceso tarde o temprano terminará; sin embargo, el euro y monedas asociadas mantendrán un cierto nivel de reevaluación frente al dólar y al peso mexicano. Nuestro país debería aprovechar la oportunidad y ampliar, mientras sea rentable, sus exportaciones de manufacturas a estos países. Seguramente, para el país sería mucho más rentable, a corto plazo, apoyar la exportación de manufacturas que gastar dinero buscando petróleo en altas profundidades del mar. Al menos convendría hacer un cálculo al respecto. En conclusión, antes de comprometer recursos públicos en una aventura en el mar profundo, tendría que hacerse un cálculo bien hecho que compare la rentabilidad para el país de mejorar la industria nacional, y hacerla más capaz de exportar, con la rentabilidad social de invertir en la explotación del petróleo a altas profundidades del mar. No es imposible que ese cómputo resulte en que, por el momento, sigue siendo más rentable invertir en la formación de una industria generadora de empleo y también de exportaciones. Quizá esto sería lo mejor para todos. Profesor investigador del CIDE
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