Retiro incierto
Cecilia Escobar M.
El Universal

Martes 01 de abril de 2008



Millones de mexica-nos tienen cifrado su futuro en un salario mínimo, o pensión mínima garantizada, porque no alcanzarán a reunir un fondo para el retiro.

El discurso oficial sostiene que las pensiones individualizadas, a través de las Afores, son una mejor alternativa que el sistema anterior. Sin embargo, diversos especialistas argumentan que el sistema de cuentas individuales para el retiro fue implementado por la necesidad de obtener financiamiento barato y de largo plazo para el gobierno y el sector privado a través del mercado de capitales, ante el agotamiento de los recursos financieros procedentes del extranjero.

Estudios actuariales señalan que en México más de 60% de los trabajadores registrados ante el Instituto Mexicano de Seguro Social (IMSS) perciben de uno a tres salarios mínimos al mes. Y cerca de 80% se ubica entre uno y cinco salarios mínimos. Además, sostienen que en las condiciones actuales no se podrá reunir un verdadero fondo para el retiro, en especial por el grupo con ingresos inferiores a cinco salarios mínimos, ya que la tasa de remplazo es insuficiente.

El nuevo sistema de seguridad social a través de cuentas individuales no es sólo para las personas asalariadas; se lleva a cabo una gran campaña para que participen en él profesionistas independientes, pequeños empresarios, población de la economía informal, entre otros. Todos población vulnerable.

¿Qué alternativa de retiro tiene la población? Los que no reúnan un fondo tendrán la pensión mínima garantizada, equivalente a un salario mínimo otorgado por el Estado. También se hacen esfuerzos para que se implementen programas de pensión universal. Ambos casos representan una especie de benevolencia gubernamental; evidencian que el costo para el Estado se elevará y que falta mucho para tener un eficiente sistema de pensiones.

La población con ingresos superiores a 6 mil pesos mensuales se encuentra en un mejor escenario. Este grupo está referido a la clase media, muy golpeada en las últimas décadas y que incluso ha disminuido, pero cuya existencia es vital para el país. En condiciones óptimas, con capacitación y bajo una estricta supervisión de sus finanzas personales y un adecuado manejo de sus recursos, puede llegar a conformar un cierto fondo para el retiro.

Así, el panorama es de un sistema de Afore circunscrito en una constante inestabilidad económica y financiera, con inseguridad laboral, escasos ingresos e incertidumbre en las pensiones. Los trabajadores tienen ahora que laborar una mayor cantidad de años para aspirar a recibir una pensión regida por los vaivenes de los mercados, el desconocimiento de la población y malas prácticas entre los operadores.

Escuchamos de modificaciones a la Ley del IMSS y del ISSSTE, pero se desconoce que estos temas están ligados con la globalización, las reformas del Estado, fiscal, energética y laboral, y el financiamiento gubernamental. Sus raíces parten de las modificaciones o “mutaciones” del sistema capitalista internacional para darle viabilidad. Desde mediados de los 70, cuando se presentó la crisis de los energéticos y fue más claro el agotamiento del modelo económico que prevaleció a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial, pasó por la crisis de la deuda de los 80 e inició la consolidación del desmantelamiento del régimen de seguridad social en México en los 90.

En 1992 se implementó el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR), en 1995 se modificó la Ley del IMSS, en 1997 se instauraron las Afores y en 2007 se modificó la Ley del ISSSTE. Esto desarticuló el Estado de bienestar, que brindó a los asalariados la seguridad de que, después de un periodo de vida laboral, tendrían una pensión para satisfacer sus necesidades.

Ahora para alcanzar la constitución de ese fondo es de imperiosa necesidad la capacitación y el asesoramiento, en forma oportuna, de aspectos económicos y financieros; porque la población está poco capacitada. De ahí la conveniencia de estructurar una estrategia para elevar la cultura económico-financiera, independiente de bancos, Afores, aseguradoras, Sofoles, cajas de ahorro, etcétera. Es poco deseable para la clase media que cuando llegue su retiro tenga que recurrir a la benevolencia gubernamental. Se debe actuar y rápido.

Por ello, la clase media (en especial la más joven, con alrededor de 10 años de haber iniciado su vida laboral) debe defender sus recursos localizados en las Afores y vigorizar lo que se ha denominado el músculo ciudadano para la defensa de sus intereses, pues lo que se vislumbra es la profundización del proceso de desmantelamiento del antiguo régimen de seguridad social nacional y mundial. Así lo demuestran diversos aspectos, entre otros: las autorizaciones para invertir los recursos de las Afores en el mercado internacional, la segmentación de esos recursos autorizada recientemente y el Convenio Multilateral Iberoamericano de Seguridad Social.

Es conveniente pasar de los análisis macros, o agregados, a la defensa de las afectaciones de casos específicos y rescatar lo rescatable.

cescobar@culturadelretiro.com

Consultor privado



© Queda expresamente prohibida la republicación o redistribución, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL