El futuro de EU es de los latinos
Janet Murguía
El Universal

Viernes 28 de marzo de 2008



Mucho ha cambiado para los hispano-estadounidenses desde 1968. Hace 40 años los latinos constituían menos de 4% de la población de Estados Unidos. Hoy, el número ha ascendido a 15% y crece. En ese entonces, éramos invisibles fuera de los estados del sureste o algunas pocas zonas más a lo largo del país.

Hoy, los latinos conforman la mayor minoría étnica y el segmento de mayor crecimiento en el electorado estadounidense. Hace 40 años, cerca de 80% de los hispanos desertó de la escuela, quizá sólo una cuarta parte poseía casa propia, y únicamente existía un puñado de funcionarios latinos elegidos por voto popular en todo el país. Desde entonces, el rango ha llegado caso a la mitad: 50% de las familias latinas poseen casa propia y hoy hay más de 5 mil servidores públicos hispanos electos.

En 1968, el Consejo Nacional de La Raza (NCLR, por sus siglas en ingles) fue creado con un objetivo: fortalecer a Estados Unidos a través de promover el progreso de las familias latinas. Cuarenta años después, tenemos muchas razones para estar orgullosos; la organización ha sido reconocida por varias publicaciones y fundaciones por su liderazgo y “alto impacto” en relación con el grueso de las agrupaciones no lucrativas que de manera exitosa han incidido en el cambio social en el mundo.

NCLR ha recibido estos reconocimientos porque, en hermandad con casi 300 organizaciones-comunidades afiliadas, se ha elevado el nivel de vida en varios rubros:

En educación se ha apoyado a cerca de 25 mil estudiantes cada año.

Desde ce 1997, se ha apoyado a cerca de 145 mil familias con asesoría y se ha ayudado financieramente a 23 mil familias latinas a comprar su propia casa.

Se ha emprendido un programa de preescolar para los niños hispanos, quienes después de décadas de inscripciones subrepticias han alcanzado ahora la paridad en la atención con sus pares. En 2005, el Congreso incrementó el fondo para este programa en 35 millones de dólares para incrementar el acceso de los hijos de campesinos.

También se ha ayudado a construir clínicas de salud y a entrenar a educadores en servicios médicos; en 2006, estas clínicas y formadores de personal dieron atención e información preventiva a cerca de 100 mil personas.

En cuanto a la consecusión de ciudadanía se trabaja para ayudar a los inmigrantes hispanos a integrarse por completo a la sociedad estadounidense a través de la enseñanza del idioma inglés y clases de civismo. Asimismo, se da asistencia para la naturalización y registro en el padrón de votantes.

Mientras hemos progresado mucho como comunidad, y como nación, tras los últimos 40 años aún tenemos que trabajar para realizar nuestra visión de un país donde todo el mundo tenga oportunidades iguales para conseguir el “sueño americano”.

En tanto los fundadores de nuestra organización tuvieron que pelear para conseguir atención hace cuatro décadas, los latinos hoy reciben la atención incorrecta. Nuestra lealtad aún es cuestionada.

Por ejemplo, aunque los hispano-estadounidenses han servido con orgullo a nuestro país a través de la historia y están peleando y muriendo en Irak y en Afganistán, algunos cuestionan nuestra lealtad a la nación y otros nos llaman una amenaza.

Pero nosotros no permitiremos que estas fuerzas negativas nos desvíen de trabajar por el mejoramiento de las oportunidades para los hispano-estadounidenses. Sencillamente, si los estudiantes latinos no tienen éxito en la escuela, entonces nuestro sistema educativo no tendrá éxito.

Si las familias latinas no aseguran un nivel de seguridad suficiente y estabilidad en sus finanzas y ahorros, entonces nuestro país tampoco saldrá adelante en su economía. Y si los latinos no están por completo integrados a la sociedad, nuestra nación no conseguirá la cohesión requerida por la democracia multirracial más grande del mundo.

Mirando 40 años en el futuro, una cosa es clara: el provenir de la comunidad latina es el porvenir de esta nación. Trabajemos para hacer de ese futuro uno brillante para todos nosotros.

Presidente del National Council of La Raza, “la organización de derechos civiles más grande de Estados Unidos”



© Queda expresamente prohibida la republicación o redistribución, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL