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| Reyes Heroles, el PRI y la derecha |
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Rodolfo Echeverría Ruiz
El Universal Viernes 14 de marzo de 2008 |
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Dentro de cinco días se cumplirán 23 años del fallecimiento de Jesús Reyes Heroles. Recordémoslo ahora, cuando la vida política del país está sumergida en la mediocridad y en los lugares comunes, el pragmatismo derechista y vulgar, el extravío de los principios, la entronización de los improvisados y en una sobrecogedora ignorancia acerca de la cultura, la historia y la geografía humana y política de México. Signada por un lenguaje imaginativo —la palabra, escrita o hablada, tiene hondo sentido creador—, la dirección reyesheroliana llevó al PRI hasta la vanguardia modernizadora del país, encaminándolo hacia una nueva era de competencia electoral. Le imprimió energías decisivas y lo definió como fuerza propulsora de las mejores iniciativas reformadoras de la política nacional. Con tesonera y paciente inventiva se aplicó a reencontrar las señas de identidad del partido y sus lazos de comunicación con la sociedad. Creó alicientes para aquellos militantes distanciados de sus actividades cotidianas —tenían sobrados motivos para ello— y estableció vínculos de entendimiento político con segmentos sociales y tendencias diversas, corrientes, grupos y personalidades caracterizadas por sus posiciones no coincidentes con las del PRI. Vista desde una perspectiva amplia y abarcadora, su presencia al frente del partido —sus discursos, textos y críticas, su arisca independencia, su reluctancia a todo burocratismo repetidor, su alergia al ditirambo convenenciero— supuso el prólogo de la reforma política por él concebida y operada cinco años después al asumir la Secretaría de Gobernación. Para ejercer esa responsabilidad puso al servicio del país su experiencia política, su formación de jurista, su conocimiento de la historia nacional, su condición de repúblico y hombre de Estado y su amplia hoja de servicios a la nación. Características, entre muchas otras, que deberían definir al ciudadano capaz de encabezar tan compleja secretaría… Reyes Heroles indujo la rectificación del tono y del perfil del PRI, diseñó y encabezó una estrategia, de calado y amplitud nacionales, portadora del embrión del cambio necesario, y la engarzó a la idea de una reforma política imprescindible cuyos mejores rendimientos continúan vigentes hoy, cuando el país está urgido de nuevas reformas y nuevas definiciones. Sabía que la derecha ocupa un lugar importante en los procesos destinados a buscar y alcanzar los necesarios equilibrios nacionales. Sabía, sin embargo, que la mayoría social mexicana no se inscribe —merced a su propia naturaleza histórica— ni en las formas ni en los fines ni en las esencias ni en favor de los intereses económicos de la derecha, así ésta se esconda bajo el ropaje de una supuesta modernidad. Esa mayoría social se inclina hacia el centro-izquierda reformador, laico y liberal. Y está convencida de la independencia genuina de los ciudadanos ante el poder y, al mismo tiempo, de la fuerza legal y democrática del Estado soberano. Si estuviera aquí, Reyes Heroles formularía reflexiones críticas en torno de nuestros muchos problemas. Llamaría a revisar al PRI, a reorganizarlo y, tal vez, convocaría a los priístas, como lo hizo al asumir su presidencia, a “ser mejores, aunque seamos menos”. Militaría entre nosotros. Esclarecería conceptos, incitaría a combatir a la derecha con ideas y con votos, con organización política, conciencia histórica, decisión ciudadana, ánimo modernizador. Se negaría a ser cómplice de la derecha. Defendería a Pemex. Fortalecería al Estado democrático y social de derecho. Animaría a su partido a dar la batalla en favor de lo público y propondría, a partir de las libertades ciudadanas, un programa, no demagógico ni populista, de verdadera reivindicación social. El PRI debería leerlo y releerlo. Encontraría materiales imprescindibles para librar, hoy, batallas victoriosas y recuperar una buena parte de su fuerza electoral, de su eficacia política operatoria. Analista político
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