Correr a la depresión
Cristina Aguayo-Mazzucato
El Universal

Miércoles 20 de febrero de 2008



Correr a la depresión El ejercicio es un mecanismo efectivo para aliviar la depresión. Son bien sabidos los beneficios del ejercicio sobre el sistema cardiovascular porque mejora la función del corazón y disminuye la acumulación de colesterol en las arterias. Sin embargo, recientemente se han empezado a descubrir los beneficios del ejercicio en relación a la función cerebral.

Por ejemplo, el ejercicio aumenta el aprendizaje y mejora las funciones cerebrales en adultos de edad avanzada. Además, protege al cerebro de algunas enfermedades. Los estudios más recientes demuestran que el ejercicio es capaz de combatir la depresión en modelos animales y que en humanos mejora el ánimo.

Sin embargo, los mecanismos detrás de los efectos benéficos cerebrales del ejercicio no son completamente entendidos, pero, de descubrirse, podrían brindar estrategias terapéuticas distintas a los antidepresivos químicos tradicionales.

Los efectos antidepresivos del ejercicio son especialmente importantes por la frecuencia de esta enfermedad (12%-20% de la población mexicana entre 18 y 65 años sufre de depresión), su altísimo costo económico así como una necesidad importante de contar con tratamientos efectivos. Los antidepresivos funcionan en sólo 65% de pacientes y se requieren tratamientos largos, que van de semanas a meses, antes de ver resultados.

Este hecho es frustrante tanto para los pacientes como para sus familiares, que no ven mejoría en el estado de ánimo, y pone en peligro la adherencia al tratamiento.

El que la respuesta sobre los síntomas tome tanto tiempo ha sugerido que el problema de esta enfermedad no es sólo en los niveles de neurotransmisores en el cerebro como hasta hace poco se creía.

Los niveles bajos de neurotransmisores como serotonina, dopamina o norepinefrina se responsabilizaban por la aparición de síntomas en esta enfermedad. Los medicamentos tardan horas en elevar sus niveles cerebrales; sin embargo, la desaparición de los síntomas es mucho más lenta.

Por lo tanto, ahora se cree que también existen cambios en la estructura cerebral que necesitan ocurrir para que la enfermedad sea aliviada. Estos cambios en los circuitos cerebrales pueden ser mediados por factores de crecimiento cuya función es precisamente regular el crecimiento y las conexiones de las neuronas.

Uno de estos factores de crecimiento es el BDNF (factor de crecimiento neuronal derivado de cerebro), cuyos niveles en las estructuras límbicas se han involucrado en la depresión y es uno de los factores regulados por el ejercicio.

Con esto en mente, un estudio de la Universidad de Yale publicado en la revista Nature Medicine estudió el efecto del ejercicio durante cuatro semanas en el hipocampo de ratones. Eligieron el hipocampo porque es una zona del cerebro muy sensible al estrés y que sufre alteraciones tanto funcionales como estructurales en los cerebros de personas deprimidas. Asimismo, se ha demostrado que el ejercicio tiene efectos importantes en esta zona cerebral como la expresión de algunos factores de crecimiento y cambios en su estructura en cerebros adultos. Por lo tanto, se trata de una zona ideal para estudiar la relación entre depresión y ejercicio.

Los científicos identificaron cambios importantes en el factor de crecimiento neuronal VGF, una molécula que regula la estructura cerebral. La administración de este factor tenía efectos antidepresivos mientras su ausencia impedía la eficacia de los tratamientos para la depresión.

La razón por la cual este factor es importante para aliviar la depresión, y por lo tanto el ejercicio es efectivo, puede ser su capacidad de modificar las conexiones nerviosas en el hipocampo.

Aún se desconocen muchos de los cambios en la estructura del cerebro sobre los síntomas depresivos, pero el tiempo necesario para la solución de un episodio depresivo así como la función importante de factores de crecimiento en su solución sugieren que la depresión es un problema de estructura, no sólo de función cerebral.

Estos estudios abren la posibilidad de tener medicamentos nuevos para tratar esta enfermedad, con mecanismos de acción distintos que mejoren el tratamiento actual de la depresión.

De momento, sugieren los especialistas, la forma natural en la que se pueden favorecer estos cambios es haciendo ejercicio y estimulando al cuerpo a producir los factores necesarios para restablecer la estructura de un cerebro sano.

El ejercicio libera endorfinas que producen un bienestar sicológico de corta duración. A diferencia de los factores neurotróficos, el efecto de las endorfinas es corto ya que cuando sus niveles vuelven a los valores iniciales desaparece el efecto. Los efectos sobre la estructura cerebral, en cambio, tienen una duración indefinida.

El ejercicio ya es parte del tratamiento de la depresión en algunos países como Reino Unido, donde más de 60% de los médicos creen que el ejercicio es efectivo para tratar esta enfermedad.

Idealmente, opinan varias organizaciones inglesas de salud mental, el ejercicio será recetado junto con los antidepresivos como una parte integral y fundamental a pacientes deprimidos. Independientemente de sus efectos sobre la estructura cerebral, el ejercicio puede incrementar la autoestima a través de mejorar la imagen corporal, aliviar los sentimientos de aislamiento y favorecer el alcance de metas.

Así que con o sin receta médica: más vale correr que llorar.

Médico cirujano



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