Intrigas de Morfeo
Cristina Aguayo-Mazzucato
El Universal

Miércoles 06 de febrero de 2008



Intrigas de Morfeo Aún en nuestros días se desconoce plenamente la función biológica del sueño. Se sabe que es importante para consolidar conocimientos, para la secreción de ciertas hormonas, que contribuye a la salud cardiaca y que si se evita que un individuo duerma durante tiempo suficiente éste morirá de causas poco claras.

Ahora surge una nueva función del sueño: prevenir la diabetes. Un estudio llevado a cabo en la Universidad de Chicago y publicado en la revista científica PNAS demuestra que alterar el sueño durante tan sólo tres noches seguidas es suficiente para colocar al organismo de un individuo sano en un estado prediabético con altos riesgos para desarrollar la enfermedad.

El sueño está dividido en diferentes fases por el tipo de actividad cerebral que hay en cada una de ellas. Las dos grandes clasificaciones lo dividen en sueño MOR (movimientos oculares rápidos), que es cuando ocurren los sueños, y sueño no-MOR, que ocurre en las primeras etapas de la noche.

El sueño no-MOR a su vez se divide en distintas etapas, algunas de las cuales se distinguen por ondas cerebrales lentas. Estas últimas son las fases más reparadoras del sueño y en individuos jóvenes ocupan de 60 a 100 minutos del tiempo total que se pasa dormido. Con la edad, sin embargo, el sueño de ondas lentas disminuye paulatinamente, de manera que personas mayores de 60 años pasan menos de 20 minutos en sueño de ondas lentas.

Se sabe que este sueño es importante en la consolidación de la memoria. Así, es durante esta etapa de la noche cuando lo que se aprendió durante el día se imprime de forma permanente en el cerebro de manera que pueda ser recordado por el individuo posteriormente.

Sin embargo, se desconocía hasta ahora si jugaba otros efectos importantes en el cuerpo. Para averiguarlo, el grupo de Esra Tasali reclutó a nueve voluntarios sanos de entre 20 y 30 años de edad que durmieron en el laboratorio durante tres noches seguidas mientras los investigadores seguían con un electroencefalograma su actividad cerebral.

Cada vez que iniciaba un periodo de sueño de ondas lentas se emitían ruidos de intensidades variables que evitaban esta fase del sueño sin despertar al individuo. Así, sin alterar el número total de horas de sueños, los investigadores disminuyeron en 90% el sueño de ondas lentas durante las tres noches.

Las pruebas hechas a estos voluntarios después de tres noches de sueño alterado revelaron que sus cuerpos habían cambiado. La sensibilidad a la insulina disminuyó en 25%, lo que quiere decir que sus tejidos como el músculo y la grasa dejaron de utilizar la glucosa en la sangre.

También se dieron cuenta de que en estas personas los niveles de insulina en sangre no aumentaban, lo cual se esperaría en estados en los que el cuerpo pierde sensibilidad a esta hormona.

Este tipo de cambios se encuentran en individuos con un alto riesgo de desarrollar diabetes en el corto plazo y son equivalentes a aumentar 13 kilogramos de peso o a envejecer cuatro décadas en sólo tres noches de dormir mal.

Otro estudio publicado en Diabetes Care en 2004, que analizó a más de 18 mil personas, encontró que aquellos a quienes les costaba trabajo quedarse dormidos, que o se despertaban continuamente durante la noche, tenían un riesgo de dos a tres veces mayor de desarrollar diabetes tipo 2.

La evidencia sobre la necesidad del sueño sigue aumentando; todos los seres vivos, desde las moscas hasta los seres humanos, necesitan dormir. Y aunque resulta evidente que el sueño es imprescindible para la vida y la salud, la razón todavía no es clara.

Se sugiere que el sueño es necesario para modelar y mantener la estructura cerebral. Que el cuerpo, mientras duerme, elimina productos nocivos y repone la energía que gastamos durante el día. El desarrollo depende del sueño ya que gran parte del crecimiento se da mientras dormimos. Incluso existen teorías que explican el sueño desde un punto de vista evolutivo, ya que lo consideran una herramienta de supervivencia.

Queda claro que el uso de la glucosa y la energía corporal está en parte determinado por la calidad de sueño que se tiene y podría ser una de las explicaciones sobre por qué la gente conforme envejece y duerme peor tiene mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. En el mismo grupo se encuentra la obesidad que muchas veces altera el sueño y provoca que se despierten constantemente.

Así, aunque todavía no se tengan claras las razones exactas por las cuales el dormir es importante para tantos procesos aparentemente disímiles, algo que ocupa alrededor de un tercio de nuestras vida debe, sin duda, tener implicaciones que nos llevará tiempo dilucidar. De momento nos quedamos con que se trata de una medida fácil, barata y placentera de prevenir la diabetes mellitus tipo 2.

Medico cirujano



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