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| Davos en picada |
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Enrique del Val Blanco
El Universal Jueves 31 de enero de 2008 |
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Davos en picada Afortunadamente parece que el mito de las reuniones de Davos, Suiza, está llegando a su fin. La sesión que terminó el pasado fin de semana ha sido, además de pesimista, una de las más insustanciales de las que se han realizado en los últimos años, debido entre otras cosas a que esta forma de actuar quizás ya llegó a su límite, por lo menos para muchos países, según lo hemos visto en la presencia de quienes atendieron la convocatoria. En primer lugar, traducido al español, el tema de la reunión era de lo más confuso, al igual que quizás a otros idiomas, “el poder de innovación colaboradora”, el cual dice poco o nada, excepto a aquellos que son miembros de la selecta secta de Davos. De cualquier manera, fueron rebasados por los acontecimientos y la innovación sucumbió ante las sombrías perspectivas sobre lo que está ocurriendo en el mundo a partir de la crisis de las hipotecas subprime o, en términos más claros y en español, las “hipotecas basura”, que los grandes bancos, sobre todo estadounidenses, otorgaron y que son el origen de la crisis que estamos viviendo. Para América Latina era de tan poca importancia la reunión que, al contrario de otras anteriores, sólo se presentó un jefe de Estado, el presidente de Colombia, quien fue no precisamente para hablar de la innovación sino para tratar otros asuntos más urgentes de su país. Por el lado mexicano, según dan a conocer las noticias de prensa, asistieron el secretario de Hacienda y Crédito Público, el gobernador del Banco de México, dos distinguidos gobernadores estatales de cuya presencia nos enteramos por la foto que seguramente mandaron pagar en algunos medios y la publicidad que uno de ellos mandó insertar en todos los periódicos, como si su asistencia al mencionado foro hubiera tenido alguna relevancia. Asimismo, asistieron miembros del sector privado encabezados por el dueño de Televisa, que intervino en una reunión denominada por los organizadores como “adaptándose a nuevos campeones”, cuyo significado sería conveniente entender, y en la que el señor Azcárraga manifestó su esperanza de que las ganancias de su empresa provengan mayoritariamente del extranjero. También participó el ex presidente Ernesto Zedillo. Afortunadamente no lo hizo en nombre de México ya que, para no variar, su postura se fue, según la prensa, en contra del ministro de Comercio de la India, el señor Kamal Nath, el cual fue acusado de proteccionista por el ex presidente mexicano. Seguramente a los indios les preocupó bastante esta acusación de nuestro ex presidente, siendo hoy su país una de las economías líderes en el mundo. Se puede afirmar que en esta reunión de Davos se manifestó claramente que América Latina y especialmente México no cuentan en el concierto mundial. Quizás por ello el presidente Calderón optó por una baja presencia mandando a su secretario de Hacienda que pasó, al igual que muchos otros latinoamericanos, desapercibido. Una de las novedades que hubo en el foro es que ahora el señor Bill Gates, creador de Microsoft y fuente de su enorme fortuna, le está haciendo al teórico de la economía y hace un llamado a todo el mundo a participar en el que denomina un “capitalismo creativo”, donde todos obtengamos algún beneficio. Para ello se arropa con el cantante Bono y la reina de Jordania, además de otros participantes que creen que se puede cambiar el sistema económico imperante mediante acciones de buena voluntad. Incluso resulta paradójico que el señor Gates ahora sea un defensor de los pobres y done cientos de millones a causas justas. Ello seguramente para borrar en parte la imagen de su empresa, que aparece como una de las más sancionadas en la Unión Europea por prácticas monopólicas que le han permitido enriquecerse. Es decir, parte de la fortuna que el señor Gates dona a los pobres proviene del abuso de su posición privilegiada en el mercado y entonces, como se dice en México, “qué tanto es tantito”. El objetivo de la reunión fue, como era natural, rebasado por los acontecimientos recientes y la conclusión de muchos de los participantes fue que todavía no hemos llegado al fondo de la crisis iniciada por la irresponsabilidad de los bancos privados, cuyo caso más reciente es el de la francesa Société Générale, donde supuestamente un individuo de nivel jerárquico bajo ha llevado al banco a perder más de 70 mil millones de pesos, y lo peor es que el banco ha ocultado información y hasta la fecha no pasa nada. Incluso el responsable se encuentra gozando de su libertad. Como varios de los participantes mencionaron, las declaraciones de la señora secretaria de Estado del gobierno estadounidense, en el sentido de que ese país seguirá siendo la principal potencia económica, son puras frases hechas y ahora el mando y la balanza pasarán a las dos economías que hoy son las actuales estrellas: China e India, que en conjunto tienen más de 2 mil 500 millones de habitantes y crecen a tasas de 8% y 10%, cosa que ninguna otra economía del mundo logra hacer. Hoy la crisis que se está viviendo no es producto de la irresponsabilidad de algún país del tercer mundo, sino de los soberbios de primer mundo; léase Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, entre otros, y son ellos los que deben pagar las consecuencias de lo que han permitido hacer a sus sectores privados. En otras condiciones estarían alarmados y presionando justo con los organismos multilaterales si algún país latinoamericano, y ya no digamos africano, hubiera hecho lo que el Citibank de Estados Unidos, el Nothern Rock de Gran Bretaña y la Société Générale de Francia. Por lo anterior es que propuestas como la del señor Gates del “capitalismo creativo“ suenan más a buenos deseos para quedar bien con la audiencia en Davos, que sabe mejor que nadie cómo funciona este sistema y para qué es creativo; y si no, que analicen la crisis actual y quiénes la van a pagar. Analista político y economista
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