![]() | |||
| ¿México a salvo de tormenta? |
|
Rogelio Ramírez de la O El Universal Miércoles 23 de enero de 2008 |
|
|
|
¿México a salvo de tormenta? Sobre México siempre ha llamado la atención el retraso con el que las autoridades reconocen los cambios en el entorno económico externo. Varios analistas también tienen ese problema, pues se les escucha decir que el año 2008 no será malo y podría ser muy bueno. Esto, cuando la caída económica en Estados Unidos tiene implicaciones cada vez más graves y nuestra dependencia de ese país es la mayor entre la de todos los países. En la retórica oficial esto se puede entender, pero sólo hasta un punto, mismo que hoy está rebasado. En los razonamientos de varios analistas sólo se entiende por su probable aislamiento del mundo externo y en particular de los mercados. Un error común escuchado todos los días es que aún no sabemos si Estados Unidos entrará o no en recesión, dando a entender que esto define si 2008 será un año bueno o malo para México. Como técnicamente la recesión se define por dos trimestres de crecimiento negativo, según este argumento tendríamos que esperar hasta el otoño para confirmar el hecho. Lo irónico es que analistas y autoridades dicen esto cuando al mismo tiempo los financieros de empresas y bancos están confirmando que el contagio de la situación económica estadounidense a México es mucho más amplio que lo que se suponía hasta hoy. Por ejemplo, se escucha el lugar común de que la crisis de hipotecas subprime de Estados Unidos no afecta los planes de desarrollo de vivienda en México, porque en Estados Unidos hubo un aumento especulativo de precios de vivienda y créditos exagerados y no así en México. Sin embargo, al mismo tiempo podemos comprobar que la sobretasa de financiamiento a la vivienda ya se duplicó, aun sin que el Banco de México aumente tasas. Como no se reconoce que los canales de crédito en el mundo están interconectados, aquí seguimos repitiendo que los proyectos de infraestructura y de vivienda nos van a permitir navegar en medio de una tormenta que envuelve a Estados Unidos. La realidad es que los desarrolladores de vivienda no pueden financiar sus proyectos sin antes encontrar inversionistas que compren sus emisiones de papel. Esos inversionistas forman parte del mercado global y este mercado ofrece crédito, pero más escaso y más caro. También se escucha que podemos estimular el aumento del consumo y así apoyar la actividad económica y compensar la debilidad de las exportaciones. Pero se olvida que para consumir más habría que tener un incremento de ingresos, una reducción de ahorros o un aumento de deuda. El incremento de ingresos no es factible en grado significativo. La reducción de ahorros ya ocurrió el año pasado, al igual que el aumento de la deuda. Por eso el aumento de la cartera vencida de tarjetas de crédito fue de casi el doble en el último año. Por su parte, las empresas sufren por márgenes de utilidad muy bajos debido al aumento de costos de energéticos y materias primas de años pasados, mismos que no pudieron trasladar a precios. Como en 2008 será difícil que aumenten precios en grado suficiente para reconstituir sus márgenes, se mantendrán renuentes a invertir más o a otorgar altos aumentos de salarios. Por la presión de aumentos de precios la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) ha tratado de forzar a los industriales a reducir sus precios para su Programa de Apoyo Familiar. Con esto, dicha organización complacería los deseos del gobierno de evitar un disparo de la inflación. Pero en las actuales condiciones de costos y de márgenes de la industria este programa carece de todo realismo. Las industrias han sufrido el aumento de tarifas eléctricas de 8% y de gas de 15%, por encima de los aumentos de años pasados. Y el gobierno promete que la inflación se mantendrá este año debajo de 4%. Esto, a pesar de que EU indicó que su última cifra de inflación es de 4.3%, cuando los descuentos de precios en aquel país son mucho más agresivos y extendidos que aquí, en donde la inflación es oficialmente de 3.76%. Lo que ocurre es que ya hay demasiados precios en México bajo controles que hacen la medición de inflación artificialmente baja. La retórica puede tener un tono positivo para fortalecer la moral pública. Pero cuando está tan divorciada de la realidad causará pérdida de credibilidad de gobierno, líderes empresariales y analistas. rograo@gmail.com Analista económico
|
|
© Queda expresamente prohibida la republicación o redistribución, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL |