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Plan Rescatemos México
Ana María Salazar
El Universal

Viernes 15 de junio de 2007



El debate de si México está negociando un Plan Colombia con el gobierno de Estados Unidos surgió inicialmente cuando el procurador Eduardo Medina Mora y el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, visitaron Colombia al inicio de la administración. Desde aquel momento se empezó a especular que el gobierno mexicano no estaba solamente interesado en aprender cómo Colombia atacaba el problema del narcotráfico, sino más bien en cómo Estados Unidos los apoyó y qué tan benéfico era el famoso Plan Colombia. Estas especulaciones se reforzaron luego de los comentarios del legislador estadounidense Silvestre Reyes, quien declaró que se estaba buscando implementar un Plan Colombia en México.

Hace seis años, cuando llevaba menos de un año la aprobación por parte de la Legislatura estadounidense de un paquete bilateral entre Colombia y Estados Unidos para el combate al narcotráfico, por un monto de mil 300 millones de dólares, lo que se llamó el Plan Colombia, escribí un artículo para Foreign Affairs en Español, donde explicaba el porqué de esta estrategia, programa en que su servidora había participado activamente, dentro del gobierno de Estados Unidos, en su concepción y desarrollo. Los críticos expresaron en su momento una fuerte preocupación por el que se le diera apoyo a las Fuerzas Armadas colombianas, por posibles violaciones a los derechos humanos y preocupación por "el riesgo de que una mayor ayuda militar condujera a las tropas estadounidenses en una circunstancia similar, a la guerra de Vietnam".

La estrategia del Plan Colombia fue en respuesta al vínculo guerrillero y del paramilitarismo, al negocio del narcotráfico, en donde más de 61% del paquete original aprobado, se destinó a los esfuerzos de la Fuerzas Armadas colombianas, para que éstas atacaran la red de transporte aéreo, marítimo y terrestre del tráfico de cocaína, al mismo tiempo proporcionando seguridad y apoyo a la Policía Nacional Colombiana para que pudiese ejercer sus funciones en áreas altamente peligrosas de ese país. Esto explica en parte el porqué de uno de los aspectos más controversiales del paquete, que era la capacitación y dotación de recursos (incluyendo helicópteros black hawk) para la creación de brigadas de aproximadamente 2 mil 600 soldados. Recordemos que en Colombia en este momento existen dos grupos guerrilleros, la FARC y el ELN con cerca de 24 mil combatientes y los paramilitares, que son aproximadamente 14 mil miembros. Según los críticos, hasta la fecha de este paquete, 80% de los 4.8 mil millones de dólares, se van en apoyar a las Fuerzas Armadas colombianas. Además el programa permite que militares estadounidenses actúen y capaciten a soldados en Colombia.

Sin entrar al debate del éxito o fracaso de esta estrategia, lo que sí es cierto es que hoy en día el término Plan Colombia para los críticos es sinónimo de una estrategia hemisférica, de imposición de Estados Unidos donde éste busca con énfasis, proporcionar asistencia militar a gobiernos para debilitar gobiernos democráticamente elegidos, y propiciar una nueva guerra armamentista en la región. Por lo tanto, para descalificar programas de colaboración en la lucha antinarcóticos, simple y llanamente hay que calificarlo como un Plan Colombia.

No debería sorprendernos que en este momento, el gobierno de México y de Estados Unidos estuvieran negociando un incremento importante en programas bilaterales antinarcóticos, a la luz de la difícil situación que enfrenta el país ante la ola de violencia del crimen organizado y la corresponsabilidad que debe asumir Estados Unidos ante esta problemática.

¿Lo que se está negociando entre México y Estados Unidos es un Plan Colombia? La respuesta es no, cuando se considera la diferencia de la problemática entre Colombia y México y los recursos asignados a estos programas (usando cifras proporcionadas por los críticos de este programa, en los últimos 10 años, Colombia recibió casi 4 mil 888 mil millones de dólares, en apoyo a las Fuerzas Armadas y policías, mientras que en los mismos 10 años México recibió 435 millones de dólares básicamente en equipo y capacitación para ministerios públicos y policías de naturaleza civil). Ante la peligrosidad actual del crimen organizado en México, pero por la historia entre México y Estados Unidos, difícilmente, más bien sería imposible que se acordara un programa de asistencia con una naturaleza prevalecientemente militar, por lo que es inconcebible imaginar que se permitiera la presencia masiva en México de soldados estadounidenses para capacitar batallones en México. En México no habrá Plan Colombia ni en nombre ni en estrategia ni en recursos, ni en métodos.

www.anamariasalazar.blogspot.com

Analista política



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