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El inicio del sexenio
Alberto Aziz Nassif
El Universal

Martes 13 de marzo de 2007



Establecer un plazo de 100 días como primera etapa de un gobierno tiene como objetivo establecer una base de legitimidad. Se trata de las primeras impresiones, de marcar el trazo sobre cómo se va a gobernar. Fue tan adversa la llegada de Felipe Calderón a la Presidencia que lo que ha pasado en estos primeros meses es, para muchos, un respiro. Incluso se ha llegado a evaluar como un éxito el hecho de que ya no se hable del proceso electoral de 2006. Pero ¿haber sobrevivido y tener un gobierno que marcha es suficiente para el actual momento del país, o se necesita algo más?

Para una mayoría (58% de aprobación) el arranque de Calderón ha sido bueno y las evaluaciones son positivas, sin dejar a un lado a una parte importante de la sociedad (34%) que piensa que su elección fue fraudulenta, y aquellos (12%) que no saben si fue o no legítima (Reforma, 1/III/2007). En general, se valora positivamente que Calderón tenga una actitud decidida para enfrentar al narcotráfico y hacer las extradiciones a Estados Unidos; además, que haya mantenido un discurso articulado. Para los que están de acuerdo con el modelo económico, hay evaluaciones positivas sobre la estabilidad macroeconómica y la continuidad de la política en la materia. Sin embargo, también hay temas sobre los que existe disputa: por ejemplo, el control mediático, porque el jefe del Ejecutivo es el que dice, declara, propone, como una marcada estrategia de control. Hubo discusión sobre la capacidad de respuesta frente a la crisis del aumento de precio a la tortilla. El tema de los operativos militares ha sido exitoso mediáticamente, porque se identifica como la principal acción de gobierno, pero sus resultados son todavía incipientes.

Se ve que Calderón, al más viejo estilo de los políticos del PRI, ha sabido pagar deudas y cumplir con sus aliados, los que lo llevaron al poder. Este gobierno está marcado por alianzas estratégicas, como la que representa Elba Esther Gordillo, que ha colocado a su pequeño gabinete en puestos destacados, desde la Subsecretaría de Educación Básica hasta una Coordinación de Seguridad Pública. Hubo premio para ex gobernadores panistas que operaron sumas elevadas de votos y que hoy se encuentran en puestos de primer nivel, como el secretario de Gobernación. El apoyo de las televisoras comerciales es evidente, una parte importante de la oferta noticiosa de estas empresas está construida para soportar la imagen gubernamental. También se puede observar que Calderón no tiene ningún problema en ir a tomarse la foto con los representantes del viejo corporativismo cetemista. Estas imágenes que hace poco hubieran sido un escándalo, ahora se digieren como parte de una "normalidad" que ha terminado con el factor novedad o cambio de los gobiernos panistas, porque cada vez se parecen más a los que había con el PRI. El ejercicio del poder diluye el color partidista. Algunos de los signos más preocupantes de este gobierno son sus escasos márgenes para operar, sus aliados y los intereses que rodean y maniatan a esta Presidencia.

Las repeticiones y las herencias son cotidianas en este gobierno, por eso resulta complicado saber cuál es su singularidad como proyecto sexenal. El signo de los operativos contra el narcotráfico ha coloreado al gobierno de Calderón, le ha dado identidad. Son múltiples las reuniones con las Fuerzas Armadas y escasas con otras fuerzas o en otros espacios. La inseguridad pública y el crimen representan un grave problema, y todo apunta a que será una guerra cada vez más intensa, aumentará el enfrentamiento y no existe ninguna certeza de que se pueda llegar a buen puerto, por lo menos no en el corto plazo. Al mismo tiempo, el anunciado plan de seguridad pública fue una estrategia parcial, incluso débil para el grado de deterioro al que se ha dejado llegar el problema. De la misma forma, el plan de concesionar carreteras -la repetición de un esquema que ya falló de forma rotunda en el pasado inmediato- abre signos de interrogación. El pragmatismo de conseguir recursos mediante alianzas peligrosas vuelve a subrayar el tema de la pobreza fiscal del Estado mexicano. En lo económico hay absoluta continuidad, han subido ligeramente la inflación y el tipo de cambio. De las reformas estructurales todavía no hay nada.

Este gobierno hizo grandes ofertas de campaña y en estos 100 días se ha practicado la audacia de poner en marcha 100 acciones. El resultado es de grises, sólo se ha cumplido de forma parcial, incompleta y al vapor. En materia social hay refritos de sexenios pasados, un poco de seguro universal para todos los niños que nazcan en este sexenio; un poco de más oportunidades para cubrir gastos de energía; un poco de becas. en fin, es la política de la continuidad y algunos añadidos.

La relación del Ejecutivo con el Congreso ha tenido algunas pérdidas, como el caso de Carlos Hurtado para ser subgobernador del Banco de México, pero también ganancias, como los nombramientos de embajadores. Por su parte, el Congreso ha tenido algunos logros: por ejemplo, se avanzó en transparencia, pero se dejó fuera a dos actores fundamentales de la vida pública que permanecerán en la oscuridad: los partidos políticos y los sindicatos. La relación del Ejecutivo con el Congreso es todavía un territorio incierto; no se sabe si habrá reformas importantes.

Contra la expectativa de que Calderón se enfrentaría a una dura situación con la oposición perredista y con López Obrador, lo cierto es que durante este primer periodo de su gobierno los enfrentamientos y las zancadillas han venido de su propio partido y no de sus adversarios. El golpeador líder panista Manuel Espino con su gabinete sombra, y el regreso a la actividad de Vicente Fox con sus torpes declaraciones, han mantenido en tensión a Calderón y lo han obligado a hacer algunos deslindes públicos. Esta disputa panista seguirá dando la nota.

En estos primeros 100 días ha habido múltiples programas y acciones apresuradas, pero pocas líneas estratégicas. Tenemos una administración con prisa de hacer cosas, con muchos spots de propaganda, cargada muy a la derecha, y con poca contundencia en los grandes problemas nacionales. En fin, es el inicio.

Investigador del CIESAS



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