Formato de impresión patrocinado por


Davos, América Latina marginal
Rossana Fuentes-Berain
El Universal

Miércoles 24 de enero de 2007



Nada sustituye la experiencia del contacto humano. El sensorial, ver la montaña mágica, sentir el cambio de las estaciones al contacto con la nieve de los Alpes suizos; pero una de las transformaciones evidentes que se analizarán este año en la reunión del Foro Económico Mundial de Davos es la virtualidad.

La nota conductora, el leit motiv de la reunión anual 2007 de más de 800 líderes de empresas, 73 de las 100 más grandes del mundo con un ingreso combinado de 10 mil trillones de dólares, 24 jefes de Estado, entre otros el presidente Calderón, académicos, periodistas, líderes religiosos y hasta artistas y celebridades como Bono y Paulo Coelho, es precisamente los cambios en el poder a nivel geopolítico, económico y, claro, tecnológico.

Hace 16 años, cuando fui por primera vez a Davos, la internet estaba en sus inicios; Michael Dell, el fundador y dueño de la compañía tejana de computadoras, llegaba a la sala de prensa con su cara de niño nerd a enseñarnos su lap-top con una innovadora tarjeta módem que se conectaba a través de unos chupones al teléfono. Hoy puedo, y puede cualquiera, seguir todas las sesiones desde su computadora a través de webcasts y podcasts en http://www.weforum.org.

El nuevo lujo es no viajar, no padecer los aeropuertos post-11 de septiembre, sumado a las responsabilidades de un nuevo trabajo en EL UNIVERSAL, no impiden que me entere del contenido directo de las sesiones que me interesan dentro del programa de la reunión que se llevará a cabo del 24 al 28 de enero sin moverme de la ciudad de México.

Como siempre Davos será un circo de muchas pistas. Dentro y fuera del centro de convenciones y el circuito de hoteles en el que se celebran la mayoría de las sesiones circularán algunos mexicanos, como los gobernadores priístas de Nuevo León, Natividad González Paras, y Enrique Peña Nieto, del estado de México, quien hasta el martes no había cancelado su asistencia, a pesar de la reciente muerte de su esposa, pues ser invitado a formar parte de los jóvenes líderes del futuro es pasar a formar parte de un selecto grupo del cual ha salido ya un Presidente de México, precisamente Felipe Calderón.

Esos líderes sabrán que, de acuerdo a una encuesta mundial aplicada por el Forum a 55 mil ciudadanos de 60 países, se muestra una creciente desconfianza en su capacidad para mejorar la vida del ciudadano común en un entorno global crecientemente descrito como volátil y frágil, que beneficia a los menos y crea rechazo en muchas poblaciones de países ricos y pobres.

Y es que los cambios de poder en términos de la manera de hacer negocios, el surgimiento de nuevos potencias económicas, como China y la India, y todas las ex repúblicas soviéticas que se van sumando a la Europa cincuentona, así como la interconectividad, que diluye el concepto de distancia, no pueden sino producir "un mundo complejo, casi esquizofrénico", como ya lo dijo en la conferencia inaugural del evento Klaus Schwab, el profesor suizo-alemán que inventó hace más de tres décadas esta congregación anual de poder en el refugio para tuberculosos donde Thomas Mann escribió La montaña mágica.

La cumbre de la globalización reconoce que puede ser que la próxima generación viva en un mundo más prospero, económicamente hablando, pero no en uno más seguro.

Diecisiete sesiones dedicadas al cambio climático dan cuenta de la creciente preocupación por un planeta depredado, pero aquellas alrededor del terrorismo, de la necesidad de revaluar conceptos para evaluar el riesgo país y hasta de la incapacidad de alcanzar la felicidad individual a través de los mayores ingresos económicos también documentan un entorno endiabladamente complejo.

En Davos, donde Carlos Salinas fue llamado por el histórico líder de Singapur Lee Kwan Yee "El hijo que todos hubiéramos querido tener", claro, antes del aciago 1994 cuando Ernesto Zedillo popularizó el concepto de "globalifóbicos" en un discurso memorable, donde Vicente Fox pasó sin pena ni gloria hablando de su "bono democrático" el cual dilapidó aceleradamente, Calderón, el Global Leader of the Future, llegará este fin de semana con la investidura presidencial para presentarse ante un mundo en el que la creciente, pero no por ello menos preocupante, irrelevancia de América Latina se prefigura en la disminución de sesiones dedicadas a analizar los eventos en la región.

Simplemente no estamos en el radar. México en concreto, con su documentado descenso de 13 lugares en 10 años dentro del índice de competitividad producido por el Foro Económico Mundial, es un ejemplo de cómo la secuencia de crisis económicas, de arrancones y frenazos, nos ha relegado, lamentablemente, a un espacio marginal en las discusiones sobre la agenda global.

Periodista e investigadora del ITAM



© 2007 Copyright El Universal-El Universal Online