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Otro año electoral
Alberto Aziz Nassif
El Universal

Martes 09 de enero de 2007



Difícil de asimilar, pero 2007 será un año con muchas elecciones: tres gubernaturas (Yucatán, Baja California y Michoacán) y 11 procesos locales (Durango, Chihuahua, Zacatecas, Aguascalientes, Veracruz, Chiapas, Oaxaca, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala y Puebla).

De nueva cuenta los partidos estarán ocupados en la competencia y en campañas electorales, con el agravante de tener ocho fechas electorales en el año. Otra vez los enormes gastos para alimentar un modelo mediático de competencia política, personalizado y con niveles mínimos de debate. Todo el esfuerzo electoral será para competir por mil 703 puestos de elección popular: además de las gubernaturas, se disputarán mil 219 alcaldías, 299 diputados de mayoría relativa y 182 de representación proporcional (Consulta Mitofsky). Casi 44% del territorio nacional tendrá elecciones otra vez. Eso no pasaría simplemente si hubiera calendarios sincronizados en donde las elecciones fueran concurrentes.

De las tres gubernaturas, dos están en manos del PAN: Baja California y Yucatán, y Michoacán está gobernada por el PRD. Ahora en dos de ellas hay operativos de lucha contra el narcotráfico, y resulta particularmente complicada la de Baja California porque el 4 de enero la policía municipal de Tijuana fue desarmada por las fuerzas federales, y el alcalde, Jorge Hank Rhon, está acusado por la Procuraduría General de la República de tener nexos con el cártel de los Arellano Félix (EL UNIVERSAL, 5/1/2007). De aquí al 8 de julio, día de la elección, habrá en ese estado una intensa lucha política que se sumará a la intervención federal para combatir el narcotráfico, sobre todo porque Hank Rhon ha declarado intenciones de competir por la gubernatura. De ganar de nuevo los panistas, sería su cuarto gobernador sin interrupción.

En el otro extremo del país, los panistas harán el esfuerzo por retener la gubernatura en la primera fecha del nutrido calendario electoral. El próximo 20 de mayo se renovarán todos los poderes locales en Yucatán (106 alcaldías y 25 diputaciones). Todo apunta a una intensa lucha entre el PAN y el PRI, a la cual puede sumarse el conflicto interno panista, ya que la candidata perdedora, Ana Rosa Payán, impugnó la elección y argumentó fraude en la elección interna que perdió frente a Xavier Abreu, pieza del actual gobernador. El Comité Directivo Estatal declaró improcedente el reclamo, pero la afectada estableció que seguirá en las instancias nacionales, e incluso llegará al Tribunal Electoral. Como en otras partes del país, el panismo de Yucatán atraviesa por los conflictos por los que antes pasaba el PRI. No se descarta una ruptura o un triunfo opositor.

En Michoacán la disputa será entre el PRD y el PRI, porque el panismo tiene sólo algunos territorios urbanos. Las tendencias de cómo ha ganado el perredismo lo apuntalan para repetir en el gobierno del estado; sin embargo, hay dos problemas que pueden modificar el escenario: el narcotráfico, que ubica al estado como el primer lugar nacional en el número de ejecuciones, y la disputa interna del PRD. Esta elección será un proceso muy sensible en la confrontación que existe hoy entre el cardenismo, que impulsa a Enrique Bautista, y los grupos de López Obrador, que apoyan a Leonel Godoy. Michoacán será un termómetro de lo que suceda con la estrategia nacional del PRD, con el gobierno "legítimo" y el Frente Amplio Progresista. De cómo se resuelvan estos dos problemas dependerá el resultado de las elecciones michoacanas.

Si es cierto que cada elección tiene su propia lógica, entonces será esperable que las 11 elecciones locales respondan a las fuerzas de cada partido. El país tiene dos grandes formatos, los que conforman el bipartidismo entre PAN y PRI en estados como Chihuahua, Durango, Aguascalientes, Sinaloa, Tamaulipas y Puebla; y por otra parte el bipartidismo entre PRI y PRD, como será el caso de Zacatecas, Chiapas y Oaxaca. El otro formato es el de competencia de tres grandes fuerzas, como será el caso de Veracruz. El estado de Tlaxcala en el 2006 fue el primero que tuvo una lucha bipartidista entre PRD y PAN; habrá que observar si en este proceso local se repite esa lógica de competencia.

En este 2007 se agudizará la fatiga ciudadana, porque prácticamente cada año es convocada a asistir a las urnas. Lo electoral se ha convertido en un laberinto en donde hay deserción y abstencionismo, como una respuesta pasiva ante un modelo político cada vez más alejado de los ciudadanos. Los partidos y sus grupos parlamentarios no han sido sensibles al alejamiento ciudadano de las urnas, porque además de la permanencia, cada vez cuesta más caro hacer elecciones y los resultados son escasos; además, cada vez son más parecidos los candidatos y los colores políticos.

Para los partidos políticos, 2007 será una ocasión más para poner a prueba su capacidad electoral. Para el PRI, que además tendrá renovación interna de su dirigencia nacional, será muy importante demostrar que la derrota del 2006 quedó atrás y que puede remontar escenarios adversos; en cambio, para el panismo será un reto diferente, no sólo para conservar dos gubernaturas, sino para remontar escenarios locales adversos que tendrán otra lógica a la del 2006. En el caso del PRD habrá expectativas combinadas, porque está obligado a mantener sus bastiones (Zacatecas y Michoacán), pero sobre todo, tendrá el desafío de ver si 2006 fue un momento excepcional, o por el contrario, si ese avance le permite subir en las regiones en donde estaba en un lejano tercer sitio.

Los esfuerzos por modificar las reglas del juego electoral en los estados han sido detenidos por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Tanto en Michoacán como Baja California, la Corte ha resuelto que no proceden las reformas electorales por problemas de inconstitucionalidad. En Baja California, porque el PAN violó el proceso legislativo y madrugó a la oposición, y en Michoacán porque no procedía alargar los periodos para empatar calendarios con las elecciones federales.

Al pesado clima de lucha contra el narcotráfico hay que sumarle un largo y fatigoso calendario electoral. El 2007 se anuncia con muchas elecciones, mucho ruido y pocas, muy pocas, nueces.

Investigador del CIESAS



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