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Sigue la reforma fiscal
Demetrio Sodi de la Tijera
El Universal

Viernes 29 de diciembre de 2006



Si algo quedó claro cada año después de la discusión y aprobación del Presupuesto, es que los recursos públicos no alcanzan y los diputados enfrentan un dilema para ver a quién le dan y a quién le quitan dinero para dar respuesta a los compromisos políticos de los partidos.

Sin lugar a dudas, hay que reconocer la disposición y flexibilidad que tuvieron el gobierno y los grupos parlamentarios para lograr aprobar el Presupuesto por consenso, sin embargo, el problema de fondo es la insuficiencia de recursos para poder enfrentar las grandes necesidades de gasto e inversión públicas que tiene el país.

Como se ha comentado en infinidad de ocasiones, la recaudación fiscal en México es una de las más bajas del mundo en relación con el PIB, y de no ser por los extraordinarios recursos petroleros hubiese sido imposible aumentar el gasto en rubros tan estratégicos como educación, agricultura y desarrollo social.

Para lograr esos aumentos, y a pesar de los altos precios del petróleo, se tuvieron que hacer recortes importantes al Poder Judicial y a seguridad pública, áreas donde enfrentamos uno de los principales problemas nacionales.

Hay que reconocer que cada diciembre el gobierno y los legisladores realizan maravillas para sacar adelante la Ley de Ingresos y el Presupuesto de gasto, pero desde hace muchos años el paquete que se aprueba es insuficiente para proyectar al país hacia mayores niveles de desarrollo.

Lo aprobado hace unos días es, al final de cuentas, más de lo mismo, y lo único que ofrece es la misma política económica y social de los últimos años, a pesar de que todos reconocemos que es insuficiente para hacer crecer la economía al ritmo que se requiere y para reducir en serio la pobreza que afecta a la mitad de la población.

Ojalá que la euforia que se veía en la Cámara de Diputados por haber logrado aprobar por consenso el Presupuesto no se agote con el fin de año, y que los legisladores regresen con la misma voluntad y flexibilidad para discutir la reforma fiscal que le urge a México. No sólo somos uno de los países con menor recaudación fiscal, sino también uno de los que tienen el gasto y la inversión pública más baja.

El gasto del gobierno no es en realidad de 2.26 billones de pesos, puesto que esa cifra incluye el gasto de los organismos y empresas públicas que no deberían estar. El gasto público real es del orden de 15% menos de la mitad de lo que gastan en promedio los países de la OCDE.

La recaudación que tenemos en México es muy baja, en especial en el caso del Impuesto Sobre la Renta (ISR) de personas físicas, en donde la evasión puede ser superior a 50%. Mientras que otros países recaudan por ISR de personas físicas más de 15% de su PIB, en México la recaudación es apenas de 5%.

El IVA en alimentos podría ayudar a aumentar la recaudación y combatir la evasión, pero el esfuerzo mayor para aumentar los ingresos públicos está en el ISR a través de fiscalizar en serio los ingresos y los gastos de las personas físicas especialmente las que tienen ingresos por arriba de los 200 mil pesos anuales.

Mientras no aumentemos cuando menos en 50% los ingresos fiscales del gobierno, el país no va a crecer al ritmo que se requiere y el combate a la pobreza va a seguir siendo más una postura política que una realidad.

En manos de los legisladores y del gobierno está aprobar en las próximas semanas una reforma fiscal que ahora sí aumente en forma considerable los ingresos públicos.

Si logran esa meta en este sexenio puede ser un verdadero parteaguas en la historia nacional; si fracasan será otro sexenio mediocre en donde el país seguirá desaprovechando las extraordinarias posibilidades que tiene.

demetriosodi@hotmail.com

Analista político



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