Formato de impresión patrocinado por


No a la violencia
Amalia García
El Universal
Jueves 17 de agosto de 2006


E l lunes presencié, como millones de mexicanas y mexicanos, el desalojo violento de un grupo de legisladores por parte de la PFP cuando intentaban instalar, en forma pacífica, un campamento en la banqueta del Palacio Legislativo de San Lázaro, haciendo uso de su derecho constitucional de reunión. Varias legisladoras y legisladores fueron lastimados físicamente afuera de su propio recinto, de la casa de los diputados.

Ahora, San Lázaro está sitiado y estamos frente a una grave crisis social. Este no es un conflicto electoral, es necesario verlo con mayor amplitud; no hacerlo implica el riesgo de optar por decisiones que sólo irritarán los ánimos y podrían extender los conflictos. Lo sucedido el lunes no debe repetirse; deseo con toda sinceridad que no transitemos por ese camino; todos tenemos cabida en el México que tanto queremos.

En la democracia, los más fuertes, es decir, los que tenemos espacios de decisión, estamos más obligados a conciliar, a cerrarle la puerta a la violencia.

Las corporaciones policiacas están para cuidar a la gente, no para enfrentarse a ciudadanos -y en este caso se trataba además de legisladores con fuero constitucional- que hacen uso de sus derechos. Estas fuerzas públicas sólo deben actuar como coadyuvantes del diálogo y la búsqueda de acuerdos. Expreso estas opiniones como una ciudadana convencida de la democracia que he luchado, junto con miles de mexicanas y mexicanos, por abrir espacios a la pluralidad y al respeto; pero también lo afirmo como gobernadora, como una servidora pública que tiene bajo su mando a corporaciones de seguridad.

En Zacatecas, en el caso de las demandas de los mineros, en el marco de un escenario nacional complejo que incidía en el conflicto local, tomamos la determinación de actuar con responsabilidad, con sentido político, y junto con los principales actores logramos resolver la diferencia entre los empresarios mineros y los mineros. Aunque había voces que pedían el uso de la fuerza pública, optamos por el camino de la política y logramos una salida satisfactoria, respetando plenamente la vida interna del sindicato minero. Hoy, más que nunca, debemos apostarle a la política y reivindicar al diálogo y al acuerdo como herramientas que deben practicarse cotidianamente, porque de eso se trata la democracia.

Reitero el llamado público que hice al presidente Fox, durante la Sesión Nacional Simultánea del Consejo para el Diálogo con los Sectores Productivos. Y es que, por nuestros jóvenes, por nuestras familias y por nosotros mismos -y en el ambiente crispado que se vive por lo cerrado de la competencia electoral- necesitamos despejar el camino democrático de la pluralidad con respeto a los adversarios. Es hora de construir puentes con un diálogo reiniciado una y otra y otra vez, con serenidad y con sensatez, en una determinación que propicie las fortalezas de las instituciones, que garantice y siente las bases para el respeto al Poder Ejecutivo, Judicial y Legislativo; con respeto pleno a todos quienes los integran; eso es lo que México demanda.

La democracia es compleja; precisamente, es la inclusión de lo diverso; el reconocimiento de la pluralidad viva significa, también, evitar cualquier tendencia excluyente; México es múltiple, es un país en el cual las diversidades se expresan en todos los ámbitos y en todas las regiones del territorio nacional; nuestro país también es plural en el espacio religioso y en el ámbito étnico; en particular, existe la pluralidad de género y requerimos tomar medidas para que las mujeres participen, de un modo pleno, en el desarrollo del país, especialmente las mujeres jóvenes.

Hoy más que nunca requerimos que la democracia sea concebida como un conjunto de diversidades y de pluralidades, aceptar que todas hacen a un México heterogéneo y complejo y requieren que nos reconozcamos mutuamente.

México merece el respeto a todas las garantías constitucionales, a la de reunión, a la de manifestación y de expresión; es la hora de la política y del trato republicano y respetuoso entre los diferentes órdenes de gobierno y entre todos los ciudadanos; estoy segura de que los que amamos al país estamos decididos a trabajar intensamente para que prevalezca la política, el respeto, el reconocimiento mutuo en nuestra pluralidad.

Nuestros jóvenes merecen -no sólo en el futuro sino en el presente- gobernabilidad, democracia y libertad.

Gobernadora de Zacatecas



© Copyright El Universal-El Universal Online