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| Solución parcial |
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Jesús Ortega Martínez
El Universal Jueves 10 de agosto de 2006 |
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Ayer comenzó el nuevo escrutinio y cómputo de la votación en 11 mil 839 casillas ordenado por el Tribunal Electoral. Es la reapertura más grande ordenada por un Tribunal Electoral en nuestro país, pero insuficiente, a todas luces, para la incertidumbre generada por las autoridades electorales, el PAN y el gobierno federal. No obstante la insatisfacción que deja la resolución del Tribunal, la coalición Por el Bien de Todos asiste, bajo protesta, al desahogo de esta diligencia para registrar las modificaciones que surjan del recuento. La determinación del Tribunal señala, de manera categórica, que el trabajo presuntamente impecable de las juntas distritales del IFE no lo fue así, al menos en casi la mitad de los distritos federales del país. En la resolución del Tribunal Electoral se indica que, ante los errores evidentes por la falta de concordancia entre datos asentados en las actas, se debió realizar un recuento, el cual no se permitió por parte de los funcionarios del IFE, aduciendo el apego a la ley cuando en realidad, como ha quedado demostrado, no fue así. La certeza en el resultado derivado del conteo ciudadano y que fue asentado en las actas de escrutinio el 2 de julio, fue cuestionada, primero, en los cómputos distritales, donde se realizó la apertura y recuento de 2 mil 864 casillas, y después en los juicios de inconformidad que, hasta ahora, en una primera etapa de su desahogo, condujo a la apertura y recuento de las 11 mil 839 casillas que ahora nos ocupan. Se trata, pues, de 14 mil 703 casillas, poco más de 11% del total instalado en la jornada electoral. Las dudas e irregularidades derivadas de la actuación de la autoridad electoral son muchas, por eso la petición de abrir todos los paquetes y contar voto por voto es vigente y se fortalece, aún más, con las inconsistencias que se constatan en el recuento parcial de votos. La mitad de la población en edad de votar, según la encuesta de la empresa Bimsa, está a favor de un recuento total de los votos. Millones más creen que esta es una solución real a la incertidumbre generada. Todo esto demuestra que siempre estará vigente la demanda de que el voto cuente y se cuente, y si es necesario se recuente, para que el principio de un voto ciudadano y la voluntad ahí asentada se respete. La resistencia civil y pacífica manifestada en marchas, plantones, asambleas informativas y actos de protesta, persistirán en tanto no se despeje la duda de si lo contado por el Instituto Federal Electoral a través de las actas de escrutinio reflejan fielmente los votos depositados en las urnas. Esa duda existe. La coalición propone un método para aclararla: el voto por voto, casilla por casilla. Lo mejor para el país, en todos los sentidos y sin falsas pretensiones, es que exista total transparencia del resultado de la elección, por encima de interpretaciones rigoristas de la ley y también por encima de enconos acumulados que luego serán muy difíciles de apaciguar. El movimiento a favor del voto por voto lo es también en defensa de la democracia y las instituciones. Estamos defendiendo los avances democráticos que tanta gente, y por tantos años, impulsó. No vamos a permitir retrocesos ni simulaciones que a la postre conduzcan a que México tenga un presidente ilegítimo y sin autoridad moral. El Partido de la Revolución Democrática, la coalición, la gente de izquierda y quienes defienden la democracia, somos consecuentes con nuestros ideales y convicciones, y nos mantendremos en la lucha por el bien de todos. Senador de la República (PRD)
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