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Escenarios paralelos
Raúl Cremoux
El Universal
Viernes 28 de julio de 2006


En este país en el que los automóviles brillan de limpios y son tan apreciados por sus dueños, si alguien sorprende a un vándalo rayando la pintura de su vehículo y en represalia lo tirotea con una pistola, cualquiera diría que la reacción ha sido más que desproporcionada: demencial. Esto sería una analogía válida para indicar que la respuesta del gobierno israelita contra Hezbolá libanés (El partido de Dios) es abiertamente desproporcionada.

Cierto que el pasado 12 de julio, un comando de esa facción extremista liquidó a ocho soldados israelitas y secuestró a dos más, con el propósito de más tarde pretender intercambiarlos por cientos de prisioneros palestinos en manos del ejército judío. El bombardeo contra los supuestos sitios en que se encontraban los cabecillas fue inmediato. Ahí se inició el conflicto que ahora suma 420 muertos y más de dos mil heridos de ambas partes.

Beirut, capital de Líbano, está ahora irreconocible. Haifa, la tercera ciudad de Israel, presenta la acción de los misiles Katiuska aquí y allá.

De igual manera, el equívoco informativo que inicialmente tuvo el IFE al ignorar el número de actas con inconsistencias en el conteo electoral, fue aprovechado para sembrar la duda en muchos electores que habían confiado completamente en un instituto electoral al que los mexicanos le hemos invertido muchísimo trabajo, energía, tiempo y considerables sumas de dinero. Hoy estamos ante el escenario en el que el candidato perdedor se proclama presidente del país. La reacción no sólo es desproporcionada, como en el caso bélico desatado por Israel, también es demencial. Al igual que la ONU ha tenido una actitud grisácea y pusilánime cuando debiera ser de un activismo rápido y eficiente, de idéntica manera, el presidente Fox se ha desgastado a tal punto que carece de la ecuanimidad, solvencia y prestigio que debiera darle la majestad moral de frenar los excesos provenientes de todas las partes y conducir el tramo final de su gestión hacia el mejor puerto.

Ni el gobierno de Líbano es capaz de atemperar y hasta desmantelar a los fundamentalistas de Hezbolá, como tampoco el PRD tiene el suficiente control para impedir que el cacerolismo emprendido por algunas porciones de sus más obsesivos militantes, puedan desencadenar escenarios de violenta provocación.

El conflicto en Medio Oriente tiene implicaciones previsibles: es altamente posible que los intereses de Irán, abastecedor de recursos diversos a la guerrilla e Irak, país agraviado por Occidente, incidan aún más y extiendan la conflagración. En igualdad de escenarios, el PRD aprovechará la sequedad del campo mexicano para provocar una escalada en la que su red de intereses se cuele desde el Congreso hasta llegar a eventualmente dislocar a un futuro gobierno. Todo indica que, desde antes de comenzar, le estarán marcando los vectores sustantivos tanto del programa de gobierno como los detalles de la cotidianidad. En un caso (Oriente Medio) como en el nuestro, los escenarios están a la vista: a los heridos, muertos y desplazados, las cicatrices tardarán mucho tiempo en desaparecer. Las dudas, trampas y guerra mediática pueden llevarnos a escaladas en las que la sinrazón sea el alma de todos los días. Ante las obsesiones y las ambiciones desmedidas no hay tribunal que cuente.

cremouxra@hotmail.com

Escritor y periodista



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