Formato de impresión patrocinado por


Responsabilidad
Manuel Camacho Solís
El Universal
Lunes 15 de mayo de 2006


D ecía Ernest Hemingway: el verdadero valor es de quienes en la mayor dificultad pueden sonreír. Frente a un gobierno que no pierde la oportunidad para provocar y polarizar, la moderación activa y resuelta puede ser una virtud y un arma poderosa.

Ha llamado la atención de muchos ver tranquilo a Andrés Manuel López Obrador en los programas de televisión de la última semana y, como él dice, de buenas. A los ojos de muchos debiera estar preocupado, por el entorno político y porque, según ellos, va a la baja. O enojado, por las continuas agresiones de sus adversarios.

Sin embargo, los acontecimientos no parecen afectarlo. En su entorno, y en los medios, suenan las alarmas y él no parece inmutarse. Muchos se preguntan, qué está pasando. ¿Por qué no reacciona?

Sí se está reaccionando. Andrés Manuel ha vuelto con fuerza a la televisión. La coalición de los partidos que impulsan su candidatura está tomando la iniciativa con nuevos promocionales en los medios electrónicos. La campaña en el territorio se está intensificando. Está aumentando el nivel de coordinación entre los partidos, las redes ciudadanas, los candidatos y la estructura electoral y de promoción del voto.

Pero lo más importante es lo que está ocurriendo con la sociedad. El movimiento sigue creciendo. Quienes desean un cambio mantienen su posición. Los pocos que se han dejado impresionar por la campaña del miedo y por la guerra sucia han dado un paso atrás, pero son muy pocos los que han cambiado de opinión.

Poco a poco, semana tras semana, muchos se empiezan a dar cuenta de que la economía no está todo lo bien que dice el gobierno. Se van conociendo los números del empleo. El tamaño de los ingresos extraordinarios del petróleo que se han dilapidado en gasto corriente. La caída en la competitividad. La falta de crédito para las empresas. El menor dinamismo de las exportaciones. La pérdida de empleos en las manufacturas. Se van reconociendo los problemas de liquidez que sufren las empresas. Que la caída en el consumo de bienes esenciales en varias regiones del país, no es circunstancial.

Poco a poco va quedando claro de qué tamaño está siendo el gasto del gobierno y del Partido Acción Nacional en publicidad política. Se va mostrando el nivel de coordinación y de gasto que respalda la campaña de desprestigio que se ha orquestado a niveles de escándalo, aprovechándose de los grandes directorios del correo electrónico. Se filtra información sobre el manejo de los programas sociales. Aparecen las brigadas de "espontáneos" que se forman en las tortillerías y en los transportes públicos para explicarle a la gente por qué no deben confiar en López Obrador. Se repiten las llamadas a los domicilios para sembrar alarma.

La campaña de desprestigio ha llegado a extremos como los de afirmar que sus casas serán invadidas, sus ranchos repartidos, que se va a regresar al populismo de los años 80. Que se van a expropiar las empresas. Que atrás del pasamontañas de Marcos está AMLO. Etcétera, etcétera, etcétera; de la mentira al absurdo. Pareciera que no van a parar, mientras la encuesta les diga que está teniendo resultado. No van a parar aunque se incendie el pasto seco y se despierte al México bronco. Aunque para ganar tengan que llevar al país a la ingobernabilidad; a una crisis que no estarán en posibilidad de conducir.

Ante una ofensiva de tal magnitud y tal falta de responsabilidad con el Estado, lo peor sería aceptar la provocación y contestar en los mismos términos.

Andrés Manuel está tranquilo porque sabe que, si no tuviera fuerza, no estaría sufriendo un ataque de esa proporción. Porque lo que se dice no tiene sustento. Porque está consciente de que, si gana, se pondrá rápidamente de acuerdo con los empresarios. Que los excluidos le tienen confianza. Que con su mesura defiende mejor la causa del movimiento que representa.

A Andrés Manuel sus adversarios le están dando otra oportunidad de oro: la de mostrar que es un líder responsable en el máximo acoso. Su mesura lo pone a tono con una sociedad que quiere respirar aires de equidad, libertad y tranquilidad.

Diputado federal (PRD)



© Copyright El Universal-El Universal Online