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| ¿Un nuevo 88? |
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Ricardo Pascoe Pierce
El Universal Miércoles 26 de abril de 2006 |
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En las últimas dos semanas he escuchado a dirigentes del PRD, además de su propio candidato presidencial, presumir la idea de que en el 2 de julio de 2006 se repetirá un fenómeno parecido a lo que aconteció el 2 de julio de 1988. En términos generales, acontecieron dos cosas en ese 88. Primero, se dio un vuelco electoral espectacular de la opinión pública y ganó las elecciones presidenciales Cuauhtémoc Cárdenas. Acto seguido el gobierno federal reaccionó tergiversando los resultados de tal forma que Carlos Salinas resultó ganador. Entonces, cuando se alude a 1988, ¿a qué se refiere el PRD en la actualidad? ¿A que ganará AMLO? ¿A que habrá fraude electoral? ¿Ambas cosas? ¿Una mezcla rara? Deben saber lo que están diciendo. Todos los que rodean a Andrés Manuel fueron operadores de Salinas en ese fraude. Manuel Camacho, Marcelo Ebrard, Socorro Díaz, Ricardo Monreal. Faltaría Manuel Bartlett, pero él está muy cerca de ellos. Los 586 perredistas asesinados en el sexenio de Salinas lo fueron porque éstos operaron sus muertes. En la campaña de López Obrador hay manos ensangrentadas. Por cierto, y a pesar de conocer estos hechos innegables, veo que esos datos no les causa ningún problema de conciencia a Elena Poniatowska, ni a los intelectuales internacionales que ingenuamente la apoyan contra el machismo (¿?). Dicen ahora que "no volverá" a suceder lo que en esos tiempos. Es decir, ¿no ganará AMLO? ¿O no habrá otro fraude? Obviamente no admiten la posibilidad de la derrota de su candidato, aun a pesar de las encuestas, por lo que es de suponer que temen un fraude. ¿Hay condiciones para un fraude electoral en México? Por supuesto que no. Más bien se pueden esgrimir muchos datos que dejan en claro que no hay condiciones ni posibilidades de operar ese tipo de fenómeno en nuestro país, especialmente desde el gobierno federal. Con todas sus singularidades, tanto el IFE como el TEPJF son instituciones respetadas y respetables. Más bien la conclusión que saco es que hablar del 88 hoy es una línea argumentativa y discursiva defensiva ante algo que no se atreven a admitir internamente: que se acrecienta, día con día, la factibilidad de la derrota perredista. Para López Obrador ese escenario es simplemente veneno puro, para efectos internos del PRD. Cuando las tribus perredistas se levantaron en armas en contra de entregar tantos lugares legislativos a priístas "distinguidos y representativos", López Obrador las aplacó ofreciendo puestos en el gobierno federal. Ante el espectro creciente de la derrota perredista, se puede degenerar la situación interna en una guerra civil, de baja o alta intensidad, dependiendo de las circunstancias. Incluso, para estos mismos efectos, AMLO tiene la imperiosa necesidad de descalificar las encuestas que lo ponen en precaria competencia con los otros candidatos, pues sólo así mantendrá su control interno. Y las encuestas que lo colocan en segundo lugar, que ya son varias, representan crisis total para su proyecto personalísimo. Por ello ha buscado desesperadamente a Cuauhtémoc Cárdenas. Necesita revitalizar su fuerza interna ante los embates que sufrirá como consecuencia de la caída electoral y su ubicación en segundo o tercer lugar después del debate. Ante ese escenario, hoy López Obrador necesita más a Cuauhtémoc que éste a aquél. Ironías de la vida política. No se percibe en el horizonte un nuevo "1988". Más bien, lo que se capta es una caída, que puede convertirse en libre, del PRD en las preferencias electorales. No habrá fraude electoral, sino un electorado libremente expresándose. Así las cosas, la retórica sobre el 88 proveniente del PRD es simplemente un recurso para evitar un descalabro interno. Lo preocupante debiera ser, para el PRD, el no acudir al debate cuando su candidato está en franco declive. Es un error que se pagará caro. Quizá la gran diferencia entre el 88 y la actualidad es que hoy la competencia política y electoral es franca y abierta, y los errores pueden costar una elección. Y en ese caso no habrá manera de remediar el desenlace. ricardopascoe@hotmail.com Analista político
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