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Realidad e interpretación
Macario Schettino
El Universal
Martes 25 de abril de 2006


El futuro es incierto, ya se sabe. El pasado también lo es, porque cambia conforme nosotros lo hacemos. La razón es sencilla, resulta que el presente es inabarcable, ininteligible, y requerimos imponerle una estructura para comprenderlo. Esa estructura determina lo que vemos y lo que no, nos hace comprensible la realidad al costo de hacerla más pequeña.

La estructura que usamos para entender la realidad es entonces lo que nos da sentido, pero es también lo que nos hace parciales. Mientras más rígida la estructura, más rígidos seremos nosotros, nuestra forma de pensar y entender, nuestra forma de actuar. Pero mientras más rígida, más sencilla, porque no hay que hacer grandes esfuerzos mentales. Ya todo tiene sentido, ya no hay que pensar más.

El acontecer nacional, que es uno solo, se convierte entonces en múltiples presentes, dependiendo de la estructura que tenemos para entenderlo. Hay, por ejemplo, quienes entienden al México actual como una nación que al dejar atrás al partido hegemónico se convirtió automáticamente en una democracia. Y desde esa estructura mental no han podido tomar decisiones adecuadas. Vicente Fox es uno de ellos. Creyó que el ejercicio del poder, el uso de la violencia legítima, era sinónimo de represión en una democracia naciente, y se negó a él. Su gobierno fue, en consecuencia, débil y titubeante, y no pudo terminar sin un enfrentamiento fatal.

Hay otros que imponen a la realidad una estructura igualmente simple: neoliberales de un lado, nacionalistas del otro. Para cada fenómeno es posible construir una explicación en donde los neoliberales actúan contra el pueblo y los nacionalistas a favor. Muchas de estas explicaciones requieren de una teoría de la conspiración, pero eso no ha sido problema. Ya hasta es lugar común hablar del compló.

Aunque todas las estructuras mentales son imperfectas, no son todas iguales. Hace unos años se hizo popular la idea de que todas las verdades son equivalentes, e incluso se le dio el nombre de "relativismo cultural" a este adefesio. No es así, hay mejores y peores formas de enfrentar al mundo, mejores y peores maneras de entenderlo. Y para mayor complicación, no son estáticas. Lo que un día fue útil, en otro fue desastroso.

Me parece que el tiempo que vivimos en México puede comprenderse mejor conociendo bien el proceso por el que llegamos a hoy. La historia, como se acostumbra llamar. Pero conocer la historia de México es asunto verdaderamente complicado, porque en aras de simplificarnos las estructuras, nos mitificaron la historia. No es de extrañar, entonces, que millones de mexicanos no puedan más que pensar el mundo en dos partes, sean demócratas-autoritarios o neoliberales-nacionalistas. Y por ello mismo no hay nada de extraordinario en que personas con una estructura mental tan simple como Vicente Fox y Andrés Manuel López Obrador hayan obtenido puestos políticos tan elevados. Mientras uno insiste en que los problemas de México se construyeron en 70 años de PRI, el otro los percibe en 25 años de neoliberalismo.

Pero ni siquiera las fechas se compadecen de tal simpleza. El régimen autoritario, corporativista, que manejó los destinos del país, cumplirá setenta años de su fundación dentro de dos, porque es sólo a partir de la refundación cardenista en 1938 que el régimen puede entenderse como tal. Y es falso que el esquema económico conocido como neoliberalismo tenga 24 o 25 años. Apenas en unos meses cumplirá los 20, porque sólo a partir de 1986, exagerando, puede considerarse que en México se aplicó alguna política de ese corte.

Parecerá ocioso discutir un asunto de fechas, pero no lo es. Muestra con claridad que una estructura mental reinterpreta la realidad al extremo de deformarla para que quepa en ella. Si digo que ni siquiera en las fechas coinciden realidad e interpretación, es porque el resto de la estructura es igual de fallido. Por ejemplo, la desigualdad en México, obscena como es, no es resultado ni del tiempo del PRI ni del neoliberalismo. Incluso en este último periodo la desigualdad se ha reducido (al respecto, puede ver mi colaboración en la sección financiera, el 5 de abril pasado).

Hay que discutir la política, pero no hay que olvidar que la reflexión y la acción tienen carriles distintos.

macario@macarios.com.mx

Profesor de la EGAP del ITESM-CCM



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