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Viraje electoral
Ricardo Pascoe Pierce
El Universal
Miércoles 12 de abril de 2006


El proceso electoral y sus tendencias están viviendo un profundo viraje. En la superficie, este proceso se confirma con los resultados de las últimas encuestas. Estos instrumentos de medición de la opinión pública indican que el votante medio mexicano está reevaluando su voto. Lo interesante de este asunto es que nos obliga a hacer las consideraciones pertinentes para entender el porqué de este cambio, y no simplemente dedicarnos a confirmar, o negar, las nuevas tendencias electorales.

Las grandes manifestaciones de indocumentados en EU están teniendo un efecto ideológico y electoral en nuestro país. Quizá no se registraron muchos mexicanos con el IFE, pero ejercerán su gran influencia en el escenario electoral de otra manera. Los efectos de la globalización se están resintiendo en esa manifestación de la fuerza de trabajo desplazada por la economía mundial. En realidad, el gobierno de EU no tiene más remedio que reconocer a esa masa indocumentada que habita, ahora indefinidamente, en su territorio. Lo más significativo es que, como decisión política, portaban banderas estadounidenses y gritaban consignas al tenor de "hoy seremos legalizados, mañana votaremos...". Lo que demandan es el derecho a ser reconocidos en su nuevo país y a participar en las decisiones políticas que habrán de tomarse en el futuro, pero allá.

Este fenómeno de la globalización habla de un nuevo estado de ánimo en las masas mexicanas vis-a-vis su relación con EU. Aquel país ya no es visto como un enemigo imperial al que hay que combatir, sino que es evaluado como parte de la economía de la familia mexicana y, como tal, debe ser preservado. El muro del nacionalismo mexicano se desploma con los efectos de la globalización económica y la migración masiva.

Frente a esta realidad contundente, la propuesta electoral del viejo nacionalismo, con su componente estatista y conductora de la economía, ha perdido su realismo y factibilidad. Los mexicanos que residen en EU piensan en términos de integración y no de "proyectos alternativos". Está implícita en su reclamo legal allá, nuestra integración con EU en un bloque único. De ahí el TLC como bloque regional que tiende hacia las fronteras comúnes y una moneda única. Sería un error subestimar las fuerzas puestas en acción con la dinámica integradora y sus efectos políticos. Abrir un conflicto con EU ha dejado de ser opción, como país y en atención a los intereses de millones de mexicanos que viven en esa nación. Esta es la realidad que circunda el proceso electoral.

Otro aspecto del viraje electoral tiene que ver con el hecho de que, conforme avanza la campaña, la idea fantástica de las soluciones mágicas empieza a ceder su lugar a las reflexiones más sensatas acerca de lo posible, lo factible, lo necesario. El gran brinco al vacío con AMLO parece cada vez más insensato, mientras que el regreso a los tiempos del PRI tampoco resuelve el problemas nacionales y sus carencias. De ahí el crecimiento de Felipe Calderón como la opción que puede conjugar la relación con el bloque regional junto con las fuerzas sociales que quieren soluciones reales, no fantásticas, a sus apremiantes necesidades. Son diferencias ideológicas, pero también percepciones sobre la realidad y sus condiciones, lo que establece los verdaderos parámetros diferenciales entre candidatos. Lo que hace falta es definir, como nación, nuestro objetivo en estos tiempos implacables de globalización.

El problema de este asunto es la inherente noción de lo que somos como nación, ante nosotros mismos y ante el mundo. Aun a sabiendas de que no es "el" tema de los debates políticos entre candidatos, pulula como presencia fantasmagórica el asunto de nuestra relación con EU y los millones de mexicanos que viven ahí y ondean banderas estadounidenses.

Las encuestas están demostrando cambios en los sentimientos de nuestra nación. La cautela que crecientemente se percibe acá se ve a leguas allá, entre los mexicanos que viven allende la frontera norte. La idea de la integración sustituye, sutilmente, la visión nacionalista y antiimperialista. Este fenómeno empuja las encuestas a reflejar un nuevo pensar, o pensamiento, nacional. Y dice que tenemos que aprender a vivir con ello, con paz y armonía.

ricardopascoe@hotmail.com

Analista político



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